Aston Martin tiene un problema serio

El propio Fernando Alonso, tras bajarse del AMR26 , fue claro: terminar era obligatorio, pero insuficiente. Después de dos abandonos en Australia y China, completar los 53 giros en Suzuka era casi un trámite necesario para empezar a entender el coche.

Sin embargo, el problema no estaba en la fiabilidad esta vez. Ni en la estrategia. Ni siquiera en el tráfico. El diagnóstico es más profundo, más incómodo. Y lo peor: no ha mejorado en todo el fin de semana pese a los ajustes.

“El ritmo ha sido muy pobre todo el fin de semana y en carrera no ha mejorado”, soltó Alonso sin rodeos. Decimoctavo en el Gran Premio de Japón, en el técnico circuito de Suzuka, el piloto de Aston Martin dejó una frase que resuena en el paddock como un aviso serio.

Un AMR26 sin velocidad: datos que preocupan en Aston Martin

Un déficit constante en tanda larga

  • Pérdida media de más de 0,8 segundos por vuelta respecto al top-10.
  • Velocidad punta inferior en recta pese a DRS.
  • Degradación irregular de neumáticos según datos Pirelli.

Las cifras no engañan. Según los tiempos oficiales, el monoplaza verde ha estado lejos del ritmo medio de la parrilla durante todo el fin de semana. No es un problema puntual de clasificación o tráfico: es estructural.

“Tenemos muchas cosas por hacer”, insistía Alonso. Y no es una frase hecha. El equipo apenas ha acumulado kilómetros este año: entre test incompletos y abandonos, el AMR26 ha rodado menos de lo previsto. Eso, en Fórmula 1, es como intentar afinar un motor escuchándolo a medias.

Vibraciones, simulador y un mes clave sin carreras

El otro síntoma: vibraciones persistentes

Más allá del ritmo, hay otro elemento que incomoda. Las vibraciones. Un problema que ya apareció en anteriores carreras y que en Suzuka volvió a dejarse notar.

“Estaban ahí, un poco menos que en otras carreras, pero ahí estaban”, explicó el piloto. No es un detalle menor: en un coche de Fórmula 1, las vibraciones afectan tanto al rendimiento aerodinámico como a la confianza del piloto en curva rápida.

En términos técnicos, pueden estar relacionadas con:

  • Desajustes en el fondo plano o efecto suelo.
  • Resonancias en la suspensión.
  • Problemas de rigidez estructural.

Un ingeniero de pista de la FIA señalaba en un informe técnico de 2024: “Las oscilaciones verticales pueden comprometer la carga aerodinámica efectiva en más de un 15% en curvas rápidas”. Traducido: menos agarre, más inseguridad, peor tiempo.

Un parón que puede salvar la temporada

El calendario ofrece ahora una pausa inesperada tras el aplazamiento de Bahréin y Arabia Saudí. Y, curiosamente, eso puede jugar a favor de Aston Martin.

“El trabajo iba a ser el mismo con o sin carreras: encontrar soluciones”, explicó Alonso. Pero entre líneas deja caer algo importante: evitar dos fines de semana sufriendo en la parte trasera puede ser casi un alivio mental.

Durante este mes, el equipo centrará esfuerzos en:

  • Simulador para correlación de datos.
  • Reuniones técnicas en Silverstone.
  • Análisis de telemetría comparativa con 2024.

Según datos de la FIA, los equipos pueden ganar hasta un 0,3% de rendimiento por semana de desarrollo intensivo en simulación. Parece poco, pero en F1 eso puede significar medio segundo por vuelta.

Un Alonso paciente… pero no conformista

Lo más llamativo no es la posición final, sino el tono. No hay frustración descontrolada, pero tampoco resignación. Hay diagnóstico.

“Fue una carrera aburrida”, reconoció. Sin luchas, sin adelantamientos, sin margen. Un escenario poco habitual para un piloto que ha construido su leyenda precisamente en el cuerpo a cuerpo.

La sensación en el paddock es clara: Aston Martin no ha dado el paso esperado tras 2025. Y en un campeonato donde rivales como Red Bull, Ferrari o McLaren exprimen cada milésima, quedarse quieto es retroceder.

La incógnita ahora es si este mes sin carreras será suficiente para cambiar la tendencia. Porque en Fórmula 1, como en un taller en plena madrugada, hay momentos en los que todo suena mal… hasta que das con la pieza exacta.

Y eso, precisamente, es lo que busca Alonso: una solución que no solo haga terminar carreras, sino volver a competirlas.

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