El hielo marino del Ártico alcanzó este invierno su nivel más bajo jamás registrado, igualando estadísticamente el récord del año pasado, según informó el jueves un importante observatorio climático estadounidense en esta región de gran relevancia geopolítica. Esta situación podría, a su vez, desencadenar un deshielo más rápido durante el verano.
El hielo se forma a partir del agua de mar que se congela durante el invierno y se derrite parcialmente durante el verano. Sin embargo, la cantidad de hielo que se forma cada invierno está disminuyendo progresivamente, ya que el aumento de las temperaturas debido al cambio climático afecta de manera desproporcionada al Ártico. Esta parte del planeta se calienta tres veces más rápido que el resto del mundo, y según algunos estudios, hasta cuatro veces más.
Niveles más bajos y tempranos
En concreto, el nivel máximo de hielo de este año se alcanzó el 15 de marzo, una semana antes que el año pasado, lo que demuestra que cada vez estas masas heladas duran menos tiempo.
La situación de este invierno puede desencadenar un mayor derretimiento también en verano / Agencias
Además, la superficie de hielo fue ligeramente menor a la del año pasado, con 14,29 millones de kilómetros cuadrados, igualando así el mínimo histórico registrado el año pasado, con 14,31 millones de kilómetros cuadrados, según el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC) en Boulder, Colorado (EEUU).
Se trata del nivel más bajo observado en 48 años de observación por satélite. Los récords anteriores se alcanzaron en 2016, 2017 y 2018.
La escasa formación de hielo de este año «adelanta la temporada de deshielo de primavera y verano», afirmó Walt Meier, investigador sénior del NSIDC.
Esto, además, tiene implicaciones sobre la biodiversidad, pues muchas especies, entre ellas los osos polares, dependen del hielo marino para reproducirse y alimentarse.
Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), en declaraciones la agencia AFP, dijo que esta situación podría desencadenar un «deshielo estival potencialmente más rápido y extenso».
Impactos en la fauna y la geopolítica
A diferencia del hielo terrestre, como los glaciares o las capas de hielo que hay sobre tierra firme en la Antártida, el deshielo del hielo marino no eleva directamente el nivel del mar. Sin embargo, sí provoca impactos climáticos de gran alcance que amenazan los ecosistemas.

El deshielo está creando también nuevas rutas marítimas en el Ártico / Pxhere
Muchas especies, incluidos los osos polares en el Ártico y los pingüinos emperador en la Antártida, dependen del hielo marino para reproducirse y alimentarse.
Algunos efectos pueden tener repercusiones en cadena: «Hay zonas marinas, por ejemplo, en el mar de Beaufort, cerca de Canadá, o en los mares siberianos, que nunca habían quedado expuestas a la atmósfera», afirma Gilles Garric, oceanógrafo polar de Mercator Ocean Toulouse. Esta exposición, a su vez, podría provocar un aumento de la temperatura de estas aguas en verano.
Pero el deshielo también tiene consecuencias geopolíticas, ya que abre nuevas rutas marítimas y facilita el acceso a recursos minerales. Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha manifestado repetidamente su intención de anexionarse Groenlandia con la intención de beneficiarse de dichas rutas y recursos minerales.
«Desde una perspectiva geopolítica, el deshielo provocado por el cambio climático está convirtiendo el Ártico en el nuevo Mediterráneo: un recurso marítimo común rodeado de estados rivales», declaró a la AFP Elizabeth Chalecki, experta en cambio climático y seguridad.














