La banca española ha reducido su stock de préstamos dudosos o ‘tóxicos’ hasta los 69.000 millones de euros, la cifra más baja desde 2013, que continúa dentro una política de desapalancamiento, según datos actualizados hasta el tercer trimestre del informe su informe Keep an eye on the NPL&REO markets, de Prime Yield, firma de Gloval. En los últimos doce meses, el saldo de este tipo de pasivos ha caído cerca de un 10%, en alrededor de 7.200 millones de euros.
«La evolución del crédito dudoso en España entre 2013, año en que alcanzó su máximo, y 2025 muestra una senda claramente descendente, reflejo de una mejora significativa en la calidad del crédito. En ese año, el saldo de crédito dudoso se situaba en torno a 190.000 millones de euros, equivalente a más del 13% del total concedido, como consecuencia todavía visible de la crisis financiera y del proceso de reestructuración del sector bancario», contextualizan desde la firma de consultoría.
Desde ese ejercicio, las entidades iniciaron un proceso de reducción «continuada e intensa», que culminó en 2020 a causa de la crisis sanitaria de la Covid-19. En ese año, el volumen era de 69.700 millones de euros, con una ratio del 2,9% sobre el total, gracias en parte al crecimiento económico que registró España en los años previos, el desapalancamiento del sector privado y el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión bancaria.
A causa de la pandemia, en 2021, se produjo un incremento de aproximadamente el 18% del crédito dudoso, hasta alcanzar los 82.400 millones de euros, aunque manteniendo las tasas de morosidad en el entorno del 3%, tendencia que se mantuvo en 2022 por «la retirada gradual de las medidas de apoyo adoptadas durante la crisis sanitaria, como las moratorias crediticias y los esquemas de garantías públicas», explican desde Gloval. A esto se sumó el deterioro del entorno macroeconómico en 2022 por el aumento de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo en la guerra en Ucrania— tensionó la capacidad de pago de hogares y empresas. Todo ello provocó un repunte puntual del crédito dudoso, aunque con ratios todavía contenidas.
Cambio de tendencia después de la subida de tipos
Durante 2022, 2023 y parte de 2024, el proceso de desapalancamiento perdió claridad y mostró una evolución más irregular, con oscilaciones trimestrales tanto al alza como a la baja. Desde mediados de 2024, sin embargo, se retomó la trayectoria descendente, hasta situarse, al cierre de 2025, en 68.700 millones de euros, con una ratio del 2,5%. En conjunto, esta evolución confirma una tendencia estructural de mejora de la calidad de los activos del sistema bancario español, pese a episodios puntuales de volatilidad.
«Conviene subrayar que dicha volatilidad en los últimos años se traduce en una reducción acumulada muy limitada: apenas 1.000 millones de euros entre 2020 y 2025, al pasar de 69.700 a 68.700 millones de euros. En ese mismo periodo, la ratio descendió en torno a un 0,5%, lo que sugiere que el volumen total de crédito concedido permaneció relativamente estable», concluyen desde Prime Yield.
Uno de los mayores mercados de préstamos ‘tóxicos’ de Europa
A pesar de la caída del saldo de préstamos ‘tóxicos’, el sistema bancario español sigue teniendo un peso muy relevante en el contexto europeo, con el 18,5% del stock de NPL (non performing loans, préstamos morosos) de toda Europa. La venta de estas grandes carteras de créditos movilizó en España alrededor de 3.200 millones de euros en 2025. Entre las operaciones recopiladas por este periódico destaca la compra de un portfolio de 1.300 millones de euros de deuda sin colateral y 100 millones de activos adjudicados que Axactor compró a Sareb. Banco Santander fue uno de los grandes vendedores, con el traspaso a Goldman Sachs y Pimco de una cartera de 460 millones en hipotecas y otra de 100 millones en préstamos al sector inmobiliario a Bank of America.
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