La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a once años de prisión, por los delitos de depósito de explosivos y contra la salud pública, al hombre detenido en marzo de 2024 al que pillaron con 60 kilos de material para explosivos y pirotecnia, que almacenaba en un garaje de Burgos.
En concreto, la Audiencia condena al hombre a cuatro años de prisión por el delito de depósito de explosivos o sustancias inflamables, incendiarios o sus componentes, tipificado en el artículo 568 del Código Penal, ha informado el gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL).
Y a otros siete por un delito contra la salud pública, dado que en los registros policiales encontraron más de 25 kilos de drogas que causan un grave daño a la salud, y el juez ha considerado que concurre el subtipo agravado de notoria importancia, de acuerdo con los artículos 368 y 369.5 del Código Penal.
Multas
Además de la pena de prisión, al acusado se le ha impuesto una multa de 600.000 euros, y tendrá que asumir las costas; el Tribunal ha ordenado también el decomiso de las sustancias y drogas intervenidas.
La sentencia de la Audiencia Provincial no es firme y contra ella cabe recurso ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.
Un fanático de la pirotecnia con conocimientos de explosivos
El hombre ahora condenado fue detenido a principios de marzo de 2024, en el marco de una investigación abierta meses antes, cuando lo pillaron en la A-1 mientras transportaba en un vehículo una mezcla de precursores de explosivos y droga.
Un registro posterior a su domicilio, el de sus padres y a un par de longas permitió localizar el arsenal, compuesto por numeroso y variado material pirotécnico y explosivo, con precursores, pólvora y productos químicos que permitirán tanto confeccionar artículos de pirotecnia como explosivos.
La Guardia Civil incautó unos 60 kilos, que estaban almacenados sin ninguna medida de seguridad, con riesgo de explosión accidental, y la investigación descartó que el hombre –un fanático de la pirotecnia– tuviera intención de usarlos para atentar, aunque sí tenía capacidad y conocimientos para fabricar explosivos.
En cuanto a la droga, localizaron más de 25 kilos de sustancias entre speed -principalmente-, cocaína, ketamina, marihuana y hachís, con un precio en el mercado de casi 400.000 euros.












