El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, partió este jueves hacia Francia para participar en la reunión de ministros de Exteriores del G7, en medio de discrepancias con sus aliados por su postura sobre la guerra con Irán. Preguntado por la prensa antes de abordar el avión, el jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que no le preocupa tener una fría recepción por parte de los representantes de Alemania, Canadá, Italia, el Reino Unido y Japón, con los que se reunirá. «No trabajo para Francia, ni para Alemania, ni para Japón. Me llevo bien con todos ellos a nivel personal y trabajamos con esos gobiernos. Pero a quienes me interesa hacer felices es a los estadounidenses. Trabajo para ellos», declaró.













