Alabanza del trampantojo

El Ayuntamiento de Córdoba acaba de emitir sendas alabanzas del trampantojo, esa técnica decorativa que engaña a la percepción para que parezca lo que no es, como puede verse en la horrorosa fachada del Palacio de la Merced. Lo acaba de hacer el alcalde Bellido, que dice que poco puede hacer con las ornamentaciones de flores de plástico que asuelan el caserío del Casco. Su concejal de obras, Ruiz Madruga, «solo» quiere alquitranar el eje del Realejo hasta Las Tendillas, esa carretera ucraniana bombardeada.

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