El ministro más valorado —de hecho el único que aprueba, según el CIS— será el nuevo vicepresidente primero «económico» del Gobierno, según ha anunciado este jueves Pedro Sánchez. Se han cumplido las quinielas de los últimos días y Carlos Cuerpo (Badajoz, 1980), ministro de Economía desde finales de 2023, será el número dos del Ejecutivo en la fase final de la legislatura en sustitución de María Jesús Montero, que pone rumbo a las elecciones andaluzas. Pero por más que los pronósticos se hayan cumplido, el ascenso político del economista, de elevado perfil técnico, trato afable y carácter conciliador, ha sido excepcional por meteórico y guarda similitudes y diferencias con el de su mentora, Nadia Calviño.
Al igual que la hoy presidenta del Banco Europeo de Inversiones, que también fue ministra antes de ocupar la vicepresidenta primera, Cuerpo forma parte del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, los llamados ‘tecos’, altos funcionarios que copan las cúpulas de los ministerios económicos y muchos puestos en la alta dirección de grandes empresas. Al contrario que muchos de sus compañeros que se pasan al sector privado, la carrera del nuevo vicepresidente ha estado centrada en el sector público, tanto en España como en la Unión Europea (UE), en el que ha ido escalando de forma prudente pero constante.
Hijo de dos profesores de educación secundaria, Cuerpo pasó su infancia entre el pequeño municipio pacense de Valle de la Serena y Suiza. A su regreso a Badajoz, se licenció en economía por la Universidad de Extremadura (2003) y después cursó un máster en la prestigiosa London School of Economics (2004). Posteriormente, completó su formación académica logrando el doctorado en economía por la Universidad Autónoma de Madrid (2017), pero entremedias aprobó la oposición que le convirtió en un alto funcionario del Estado (2008). «Es uno de los economistas y servidores públicos más brillantes de nuestro país», ha sostenido Sánchez.
Escrivá y Calviño
Tras una primera fase de su carrera pública como analista en el Ministerio de Economía (2008-2011) y la Comisión Europea (2011-2014), el primer salto de nivel de Cuerpo fue en la entonces recien creada Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), donde ocupó puestos de responsabilidad bajo la presidencia del hoy gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, con el que algunas fuentes apuntan que las relaciones no pasan de diplomáticas. De allí dio el salto al Ministerio de Economía de Nadia Calviño justo antes de la pandemia, en febrero de 2020, primero como director general de Análisis Macroeconómico y luego como secretario general del Tesoro y Financiación Internacional.
En esos cargos en el ministerio, Cuerpo destacó por su papel en el diseño de distintas medidas que tuvo que elaborar su departamento para hacer frente a los efectos económicos del covid y también en la buena acogida de la deuda pública española en el mercado pese a las elevadísimas emisiones que hubo que realizar. Por su cargo en el Tesoro, además, le correspondió acompañar a distintas cumbres europeas e internacionales a la ministra, con la que entabló buena relación. De hecho, cuando Calviño fue elegida para el BEI, se declaró en las redes sociales como «TeamNadia».
Todo ello ayuda a explicar que el presidente Sánchez le eligiese como sustituto de Calviño, frente a otros candidatos que podrían resultar más conocidos y también frente a algunos altos cargos que eran sus jefes en el propio ministerio. Su elección permitía al presidente mandar un mensaje de continuada respecto a una de las miembros de su Gobierno mejor valoradas por la población. También de apuesta por la capacidad técnica frente al perfil político en un departamento clave en la relación con la UE. Desde el principio, eso sí, Cuerpo marcó un perfil propio y diferenciado respecto a su predecesora.
Confianza y prudencia
El nuevo ministro, así, es definicio por quienes le conocen bien como una persona inteligente, exigente y firme, pero mucho más cercana y apreciada por sus equipos y por sus interlocutores, tanto de otros partidos políticos como del mundo empresarial. Además, desde un primer momento eligió mostrarse públicamente con un perfil técnico, cercano y constructivo, probablemente tanto por carácter como por elección y buen asesoramiento. Dos de sus frases más repetidas, hasta convertirse en un latiguillo, son las de querer lanzar «un mensaje de confianza hacia adelante» y un «mensaje de prudencia».
Ello no le ha evitado tener roces como el ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, como ya le sucedió a Calviño, a la hora de definir algunas medidas económicas. Pero, junto a su solvencia y su disciplina, le ha brindado una buena imagen interna y externa que ayuda a explicar su elección como vicepresidente primero. También lo hace el hecho de que la economía, cuya buena evolución es uno de los logros que se apunta Sánchez, haya vuelto a ganar protagonismo en la fase final de la legislatura ante las inciertas consecuencias del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.
La duda que queda por despejar es si Cuerpo hará como Calviño cuando fue nombrada vicepresidenta: asumir un perfil más político y entrar en la confrontación directa e incluso bronca por momentos con el PP. O si, por lo contrario, seguirá apostando por mostrarse como un técnico de alto nivel, buen gestor y persona moderada y conciliadora.
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