El destino del Barcelona esta temporada está en manos del Atlético de Simeone. Los rojiblancos amenazan su futuro inmediato en la añorada Champions, donde se cruzarán en cuartos de final, después de eliminar a los de Flick en la Copa del Rey. Pero antes de medir sus fuerzas en Europa, los rojiblancos serán jueces en la Liga en el pulso entre los azulgrana y los madridistas. Este domingo aterriza en el Santiago Bernabéu un Atlético que llega sin exigencias en la Liga. Lejos de la pelea por el título, pero cómodamente instalado en el territorio Champions (a 13 puntos de distancia del Betis). Lo que le convierte en un rival peligroso, porque los del Cholo no se juegan nada, todo lo contrario que los blancos. Sin jugarse nada, saben que pueden arruinar al eterno enemigo sus opciones de pelear por la Liga con el Barcelona. Y hay pocas cosas que motiven más a los ‘colchoneros’ que conquistar el Bernabéu y dejar a los blancos sin un título.
Rotaciones ‘colchoneras’
El Atlético enfrenta un calendario infernal en las próximas semanas. Real Madrid este domingo, Barcelona en Liga en el Metropolitano el sábado que viene, el Barça en el Camp Nou en Champions el martes siguiente, el Sevilla cierra esa semana en Liga el domingo, la vuelta de Champions con el Barça en Madrid el martes 14, y la final de Copa en Sevilla ante la Real Sociedad el 18 de abril. Ante una exigencia tan extraordinaria se espera que Simeone abra el bandoneón y utilice la amplitud de plantilla de la que dispone para gestionar los esfuerzos. No siendo prioritaria la Liga, se adivinan cambios en el once, donde pueden entrar jugadores más descansados, lo que tampoco es una buena noticia para Arbeloa y los suyos.
Será el tercer derbi, después del (5-2) en el Metropolitano que comenzó a resquebrajar la era de Xabi Alonso en el banquillo madridista y del triunfo blanco en la semifinal de la Supercopa en Arabia (2-1), última victoria del tolosarra como técnico del Real Madrid. Ahora se estrena un Arbeloa que después de armar un bloque solidario y trabajador, tiene que hacer sitio a Mbappé y a Bellingham, aún en recuperación. La duda es si alineará de salida al francés, que viene de una lesión que mantiene muy preocupado al jugador, a los blancos, a Francia y a Nike, con el Mundial a la vuelta de la esquina. Mbappé se quería marchar con Francia, lo que explica sus prisas por reincorporarse en Manchester al Madrid y acallar así cualquier reproche sobre la gira que afrontará por Estados Unidos con los de Deschamps la semana que viene. Arbeloa podría meter a Kylian en el once por Brahim, pero está sopesando mantener su apuesta táctica de los últimos encuentros con cinco centrocampistas y Vinícius a su aire arriba. para echar mano del galo en la segunda mitad.
Arbeloa, cholista
Arbeloa es un superviviente en el banquillo blanco que se va amoldando a las circunstancias que le toca vivir. Primero trató de ganarse a las estrellas del vestuario, eximiéndolas del trabajo defensivo con declaraciones como «queremos que Vinícius y Kylian estén frescos para atacar y no quiero que bajen a perseguir a los laterales o a los mediocampistas». Ahora que se ha ganado al vestuario y ha construido un once trabajador combinando canteranos, veteranos, estrellas y meritorios, cambia el discurso y manda un mensaje para navegantes: «Atacar, atacamos todos y defender, defendemos todos». Esta proclama ‘cholista’ en la que no se negocia el esfuerzo por más galones que se luzcan, llega ante un Atlético que celebrará los 35 de Griezmann, quien ha aplazado el suelo americano para levantar la Copa y pelear por el sueño de la Champions antes de viajar a Hollywood.
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