Las últimas declaraciones del alcalde de Alicante, Luis Barcala, sobre un «semisoterramiento» de las vías en el futuro Parque Central han causado gran revuelo entre la oposición y los vecinos. En el Ayuntamiento, tanto la izquierda como Vox reclaman al regidor que concrete si se va a renunciar a ocultar por completo el entramado ferroviario, renunciando a la fórmula que vienen exigiendo residentes y el propio Consistorio desde hace décadas.
En una entrevista concedida a Alacantí TV, el alcalde remarcó este jueves que «había algunos flecos de diseño» y que estos se ceñían principalmente a «la finalización del semisoterramiento» de la actual playa de vías. Se trata de la primera vez que el dirigente popular habla abiertamente de una ocultación parcial del entramado ferroviario a su llegada a la futura Estación Intermodal.
De la «rendición» a la «desidia»
Ante estas novedades, la portavoz municipal del PSOE, Ana Barceló, ha manifestado que «lo que corresponde ahora es máxima transparencia» y ha pedido al alcalde «conocer el proyecto completo» para «saber qué plantean exactamente el Ayuntamiento y el ministerio». Por eso, según la socialista, «lo que toca es explicar con claridad qué plantea exactamente y qué está defendiendo el Ayuntamiento en esa negociación para garantizar que el proyecto del Parque Central responda a lo que quiere la ciudad de Alicante».
Para Carmen Robledillo, de Vox, «todo apunta a que por un apaño entre Barcala y el Gobierno del PSOE, los alicantinos vamos a salir nuevamente perjudicados». La portavoz de los ultras ha catalogado el anuncio de «traición» y acusan al alcalde de «rendirse a Pedro Sánchez» y «vender» a los ciudadanos. «Desde VOX nos oponemos frontalmente a esta decisión, que es otra humillación más a los vecinos que llevan esperando el Parque Central con las vías soterradas durante décadas», ha añadido la líder de los ultras.
Por su parte, la concejala de Compromís Sara Llobell ha indicado que el Parque Central «es uno de los ejemplos más claros del mal endémico que sufre esta ciudad» y ha lamentado que Alicante lleva «más de veinte años esperando su desarrollo» sin que se hayan materializado avances. «Cada vez que da la impresión de que se da un paso adelante, aparece un cambio imprevisto que vuelve a paralizar el proyecto», ha apuntado la edil valencianista. «El Ayuntamiento tiene competencias, al menos, para ejecutar el parque. Sin embargo, la respuesta vuelve a ser la de siempre: silencio y desidia por parte de este alcalde», ha añadido.
En la misma línea, el portavoz municipal de EU-Podemos, Manolo Copé, remarca que «el soterramiento completo de las vías es una reivindicación histórica de Alicante para coser la ciudad y recuperar ese espacio para la ciudadanía». Por ello, entiende que el hecho de que ahora se hable de un “semisoterramiento» evidencia «la falta de liderazgo político de Barcala para defender ante el ministerio un proyecto realmente transformador para la ciudad» del municipio. «Después de décadas esperando el Parque Central, Alicante no puede conformarse con soluciones a medias ni con rebajas», ha afirmado.
Demanda histórica
El pasado mes de junio, preguntado por INFORMACIÓN sobre esta cuestión, Barcala aseguró que «las buenas soluciones son las viables, que sí se pueden materializar y ejecutar». En cuanto a si el ministro Óscar Puente (reacio a los soterramientos por su elevado coste y la duración de las obras) le había convencido de su posicionamiento, el regidor echó entonces balones fuera: «Yo lo dejo ahí…», apuntó entonces.
De confirmarse esta intención, supondría renunciar a una de las históricas demandas de la ciudadanía alicantina, que lleva décadas reclamando la recuperación del espacio que actualmente ocupan las vías de la estación Alicante-Terminal para los ciudadanos, con la previsión de construcción de viviendas y la habilitación de zonas verdes.
Otras cuestiones que se deberían concretar en la futura presentación son los detalles sobre la actuación urbanística en el entorno, que prevé impulsar zonas verdes (se anunció un mínimo de 35.000 metros cuadrados), viviendas (unas 1.400, de las que el 30 % debería tener algún tipo de protección pública) y espacios dotacionales. Además, el documento debe ir ligado al diseño de la futura Estación Intermodal, que tiene que aunar todos los transportes terrestres: tren, tranvía, autobús y taxi, con el previsto soterramiento del entramado actual de las vías.











