- La transformación de la guerra moderna
- Seminario Internacional del Ejército del Aire: retos de los sistemas IAMD
- Nuevas amenazas aéreas: misiles hipersónicos y sistemas de bajo perfil
- El dilema del coste: drones y defensa antiaérea
- La defensa antiaérea por capas: optimizando recursos
- Energía dirigida y guerra electrónica: claves tecnológicas para la defensa
- El valor del activo protegido y la estrategia de la OTAN
- Grupo de trabajo para el estudio del poder aéreo en Ucrania
- Drones kamikaze: avances tácticos y estratégicos en Ucrania
- Relación coste-eficacia de la defensa aérea
- Oriente Medio: la guerra de municiones y el coste por sistema
La transformación de la guerra moderna
Que la guerra se está transformando de forma notable es un mensaje que lleva años repitiéndose, con especial insistencia desde la invasión rusa de Ucrania de 2022. Se habla de ello en medios de comunicación, en revistas especializadas, en documentos oficiales…
Seminario Internacional del Ejército del Aire: retos de los sistemas IAMD
Un aspecto de esa transformación de los conflictos bélicos se trató especialmente en el Seminario Internacional del Ejército del Aire, que se celebró en noviembre de 2025 en el Cuartel General del Aire, en Madrid.
Confidencial Digital ha accedido al dossier en el que el Ejército del Aire ha recogido ideas que se expusieron en ese seminario de cuatro días, que se centró en estudiar los retos operacionales de los sistemas integrados de defensa aérea y antimisil (IAMD).
Al seminario no sólo asistieron militares del Ejército del Aire. Hubo representantes del Estado Mayor del Aire, sí, pero también del Mando de Operaciones (de la estructura conjunta de las Fuerzas Armadas) y de los mandos componentes Terrestre, Marítimo, Aéreo, Espacial y de Operaciones Especiales de la Fuerza Conjunta; por tanto, había militares del Ejército de Tierra y de la Armada.
Además, acudieron representantes de la Guardia Civil, Policía Nacional, Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA), ENAIRE, Departamento de Seguridad Nacional, empresas de la industria de defensa, así como miembros de cuarteles generales de la OTAN, y altos mandos y oficiales de Reino Unido, Alemania, Italia, Turquía, Croacia, Grecia, Hungría, Suecia…
Nuevas amenazas aéreas: misiles hipersónicos y sistemas de bajo perfil
Los aspectos tratados fueron muy amplios. Uno de los más relevantes, la constatación de que “el espectro de amenazas aéreas se ha bifurcado”.
Por un lado, “la aparición de misiles hipersónicos con velocidades superiores a Mach 5, trayectorias variables y maniobrabilidad extrema, erosionan los tiempos de alerta, desafían la detección en la fase de planeo y complican la geometría de intercepción”.
Por otro lado, emerge “la proliferación de sistemas de bajo perfil (sistemas aéreos no tripulados, munición merodeadora o los cohetes de corto alcance)”. El gran desafío en ese caso es que estos sistemas “son capaces de saturar por volumen, degradar sensores, agotar municiones de alto coste y explotar el desequilibrio coste-intercambio”.
De ese último aspecto surge un concepto clave: “Optimizar la correspondencia amenaza-respuesta y asegurar que ningún sistema de alto coste se malgaste en amenazas de bajo valor”.
Esa es la amenaza, el riesgo, el dilema incluso, que ronda en el documento de conclusiones de ese seminario, así como otros debates públicos en los últimos tiempos en los que participan altos mandos de las Fuerzas Armadas.
El dilema del coste: drones y defensa antiaérea
“El dilema del coste contra los drones”. Con ese título el grupo de trabajo formado por oficiales españoles y de otros países de la OTAN abordaron el asunto.
El análisis conjunto entre ejércitos parte de una realidad que los analistas proponen cambiar: “Hoy se combaten drones con sistemas concebidos para la Guerra Fría, lo que obliga a replantear tácticas y estrategias”.
“La proliferación de UAS [vehículos aéreos no tripulados] y amenazas de bajo coste ha creado un dilema económico”, indica el documento del Ejército del Aire, que añade un frase que resume el problema que se busca resolver: “Un misil de un millón de dólares para derribar un dron de mil es insostenible”.
Los expertos del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire, el Estado Mayor de la Defensa, la OTAN y varios países aliados repitieron esa inquietud varias veces, y así lo refleja el dossier de conclusiones:
— “La industria debe dar un empujón decisivo, desarrollando sistemas nuevos que permitan recuperar la capacidad de desgaste y atrición perdida. No es viable gastar misiles de millones de dólares en drones baratos; se necesitan armas activas y pasivas capaces de sostener la defensa en escenarios de saturación”.
— “La escasez de medios frente a misiles balísticos obliga a complementar la defensa con capacidades ofensivas de disuasión. La tensión entre calidad y cantidad se hace evidente: un misil avanzado puede ser neutralizado por un enjambre de proyectiles rudimentarios, y el coste de cada interceptación puede ser desproporcionado”.
La defensa antiaérea por capas: optimizando recursos
A ese seminario celebrado en Madrid se desplazó el director de la defensa aérea y contra misiles integrada de la Royal Air Force (RAF), la fuerza aérea de Reino Unido.
En el resumen de la lección magistral que impartió el «air vice marshal» Andrew Martin aparecen de nuevo estas ideas.
Los ejércitos aliados han comprobado, por lo que se ve en conflictos actuales como el de Ucrania, en Oriente Medio…, que “las amenazas de baja tecnología, como drones baratos, pueden saturar defensas y agotar reservas de armas costosas”.
¿Qué respuesta propone el director de la defensa aérea y contra misiles de la Royal Air Force? “Optimizar el empleo de los sistemas: usar las armas adecuadas contra los objetivos correctos”, y además “aumentar las reservas de armamento, reforzar las cadenas de suministro y desarrollar capacidades de menor coste como energía dirigida, ciberataques y guerra electrónica”.
Sus ideas coinciden con las conclusiones del grupo de trabajo, que se basan en lo que se denomina defensa antiaérea por capas. Así lo resume el documento del Ejército del Aire:
— “El diseño por capas incluiría energía dirigida, guerra electrónica y C-RAM [frente a artillería, cohetes y morteros] en la capa inferior para neutralizar drones de bajo valor y saturación”.
— “En la capa intermedia se usarían sistemas de defensa aérea de muy corto alcance y sistemas de medio alcance como solución económica y flexible”.
— “En la capa superior sería necesario el uso de interceptores caros (sistemas Patriot y SAMP/T) reservados a amenazas estratégicas de alto valor”.
El gran cambio, las novedades tecnológicas que los ejércitos buscan que la industria de defensa desarrolle, se centra en la capa inferior, donde se deberían neutralizar los drones de bajo valor.
Energía dirigida y guerra electrónica: claves tecnológicas para la defensa
Un avance clave sería poder contar con armas de energía dirigida: “Láseres de alta energía y microondas de alta potencia capaces de un enganche rápido, disparo con coste marginal (electricidad) y munición virtualmente ilimitada”.
Esos láseres antiaéreos se utilizarían contra drones, munición merodeadora y cohetes, y permitiría evitar el uso de interceptores más caros, como pueden ser misiles de una batería Patriot y de otros sistemas de artillería antiaérea.
#Buenosdías Empezamos la semana en #Ceuta. Así se prepara el Grupo #Artillería Antiaérea del Rgto. Mixto de Artillería nº 30, en el CT «Almina». Ha realizado fuego real con las piezas 35/90 sobre un blanco aéreo radio dirigido. @COMGECEU_ET.
▶️Informativo: https://t.co/hs9rFwxZ8F pic.twitter.com/jgowFjd14s— Ejército de Tierra 🇪🇸 (@EjercitoTierra) June 6, 2022
Otras opciones serían la “defensa aérea de muy corto alcance, munición barata anti dron, munición guiada de proximidad y sistemas de defensa contra cohetes, artillería y morteros (C-RAM)”.
Hay otras formas de neutralizar esas amenazas. Uno es el uso de la guerra electrónica, mediante interferencias y la suplantación y toma de control de enlaces de navegación, “siendo este método reutilizable y con un efecto multiplicador”.
Tanto el «air vice marshal» de la RAF como el grupo de trabajo de este seminario del Ejército del Aire advirtieron de que esa división en capas no es rígida, y que el coste de la neutralización de una amenaza no sólo se mide en el precio del sistema utilizado.
El valor del activo protegido y la estrategia de la OTAN
“A veces, el valor del activo protegido determina la respuesta: si un dron barato amenaza a un portaviones y solo hay un misil disponible, la decisión es clara”, según el director de la defensa aérea y contra misiles integrada de la Royal Air Force.
El grupo de trabajo indicó que “la estrategia de la OTAN busca invertir esta relación, desplazando el foco del coste táctico al valor estratégico del activo defendido”.
Los costes “estarían justificados si la relación coste-beneficio es favorable usando criterios de alto valor, por ejemplo, la defensa de buques de guerra, los nodos de mando y control o infraestructuras críticas. Si el coste estratégico del fracaso supera el coste de la intercepción, el empleo de sistemas caros está justificado”.
Por tanto, el objetivo es “asegurar que una amenaza de bajo coste nunca llegue a ser neutralizada utilizando un sistema de armas de alto coste”.
Este nuevo marco obliga a las fuerzas armadas a reordenar la economía de la defensa aérea, con estas ideas: “Gastar donde cuenta, ahorrar donde es posible y, sobre todo, emparejar inteligentemente cada amenaza con su contramedida idónea”.
Grupo de trabajo para el estudio del poder aéreo en Ucrania
El debate sobre cómo interceptar amenazas baratas no surgió por primera vez en el Ejército del Aire en este seminario.
Confidencial Digital ya contó hace un año que el Estado Mayor del Aire había formado un “Grupo de Trabajo para el estudio del poder aéreo en la Guerra de Ucrania”, que en marzo de 2025 culminó un documento titulado «El poder aeroespacial en la guerra de Ucrania. Factores determinantes e implicaciones».
Drones kamikaze: avances tácticos y estratégicos en Ucrania
Entre otras novedades tácticas y estratégicas de la guerra entre Rusia y Ucrania, los analistas del Estado Mayor del Aire estudiaron el efecto del uso de drones kamikazes, denominados en el informe OWA por las siglas en inglés de “one way attack”.
Son drones que una fuerza armada utiliza para estrellarse y explotar contra objetivos enemigos. La guerra de Ucrania ha sido el conflicto en el que este tipo de armas se han generalizado.
Los expertos del Ejército del Aire reflexionaron sobre esos drones:
— “Los OWA estratégicos de largo alcance se han convertido en un efecto crítico en espacios aéreos disputados, y de los que el poder aeroespacial no puede prescindir. Permiten el ataque en profundidad de objetivos estratégicos como bases aéreas, nodos de comunicaciones o instalaciones energéticas. Debido a su facilidad de producción en comparación con otros efectores, se emplean para desgastar las defensas antiaéreas y aumentar los costes por derribo para el defensor. Se utilizan en masa, embebidos con otros sistemas de armas como misiles de crucero y/o balísticos, lo que aumenta su letalidad y la probabilidad de impacto”.
Relación coste-eficacia de la defensa aérea
El informe sobre la guerra de Ucrania estaba salpicado de ejemplos concretos, con cifras y costes de proyectiles y drones usados por ejércitos en la actualidad:
— “Un misil de crucero de última generación tipo Taurus tiene un precio aproximado de un millón de euros, con un alcance de 500 km y una carga explosiva de alrededor de 500 kg. El OWA Geran-2 se puede adquirir por unos 30.000 euros y tiene un alcance de alrededor de 2.000 km con una carga explosiva de 40 kg”.
El Ejército del Aire español, la Luftwaffe alemana y la fuerza aérea de Corea del Sur utilizan misiles de crucero Taurus, y Alemania ha donado misiles de ese tipo a Ucrania. España los utiliza en los cazas Eurofighter y F-18, y los está renovando.
Los drones Geran-2 son de diseño iraní, se fabrican en Rusia, y las tropas rusas los usan en Ucrania para atacar ciudades y objetivos militares, habitualmente en oleadas masivas que logran desbordar los sistemas antiaéreas por saturación.
“Los sistemas de defensa aérea convencionales comparten parte de las limitaciones de los sistemas C-UAS hard kill [que neutralizan la amenaza golpeándola de alguna forma], siendo uno de los factores más determinantes la relación coste-eficacia desfavorable de los efectores frente a los UAS. Los OWA [kamikaze] son significativamente más baratos que los interceptores, lo que genera una relación de coste de hasta cien a uno a favor del atacante”, subraya el informe del Estado Mayor del Aire.
Pone más ejemplos a esa desproporción de costes:
— “Un misil Patriot cuesta aproximadamente 3,8 millones de dólares, frente a los 90.000 dólares de un UAS Shahed-238”.
— “Misiles de medio y corto alcance como el AMRAAM o AIM-9X oscilan entre 1,5 millones y 400.000 dólares, mientras que un UAS Zala Lancet tiene un coste de tan solo 35.000 dólares”.
De nuevo, los misiles citados están en servicio en las Fuerzas Armadas: los Patriot de la artillería antiaérea del Ejército de Tierra, los AMRAAM y los AIM-9X de los aviones de combate del Ejército del Aire.
Oriente Medio: la guerra de municiones y el coste por sistema
Esta disyuntiva está también presente en el actual conflicto en Oriente Medio. Irán está lanzando misiles balísticos y drones contra países vecinos: Arabia Saudí, Catar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Jordania, por supuesto Israel, y hasta se han detectado drones cerca de Chipre.
Expertos están analizando quién se quedará antes sin munición: si Irán, que lanza drones y misiles, o los otros países, que intentan neutralizar esas amenazas antes de que impacten en sus objetivos. El coste de cada sistema es clave en esa ecuación.













