Hay restaurantes que no solo abren sus puertas, sino que abren también su historia. Rincones gastronómicos con alma, con identidad propia, con sabor a tradición, donde la propia decoración del comedor habla sobre las generaciones que han hecho de la cocina su forma de vida. Esa fue la vivencia que ayer ofreció el Mesón Las Jarras, en Torrevieja, durante la segunda jornada de las jornadas gastronómicas de «Menjars de la Terra» por la Vega Baja, organizadas por INFORMACIÓN y con la alcachofa, una auténtica joya de la huerta, como producto protagonista.
Historia gastronómica viva
Las Jarras es uno de esos lugares con solera. Decorado en madera, con ese aire de casa de toda la vida, su ambiente acogedor evocan esa hostelería de siempre, la que se construye con esfuerzo diario y fidelidad al producto fresco de proximidad. No es de extrañar que guarde medio siglo de tradición, de hecho, el próximo mes cumple 50 años desde que los padres de Tomás Arenas, actual gerente del restaurante, levantaran el negocio familiar. «Mis padres abrieron el restaurante el 14 de abril de 1976, el mes que viene hacemos 50 años de historia. Ha sido un restaurante familiar en el que hemos trabajado toda la familia», explica Arenas. De hecho, gracias a su buen hacer, este oasis gastronómico fue partícipe de los primeros pasos de «Menjars de la Terra»: «Nosotros participamos en el primero, hará unos 40 años aproximadamente, que se hacía aquí en Torrevieja en el Hotel Berlín con Pomata».
El equipo de Mesón Las Jarras en Torrevieja, durante la segunda jornada de «Menjars de la Terra». / AXEL ALVAREZ
Desde 2006 es Arenas quien dirige el negocio, manteniendo intacta la esencia que le inculcaron. «Seguimos aquí trabajando y luchando día a día. El verano es muy fuerte y en invierno tenemos nuestra clientela. Gracias a eso y a quien le gusta lo que hacemos aquí nos mantenemos», añade.
La identidad del Mesón Las Jarras se resume en una palabra: arroz. «Principalmente lo que hacemos son los arroces. Es nuestro buque insignia, sobre todo el caldero con pescado que habéis degustado», subraya Arenas, quien define su propuesta como una cocina mediterránea de mercado, elaborada con productos frescos de la Vega Baja y del mar, como la quisquilla, gamba roja de Santa Pola, boquerones, el dentón o el mero.
Uno de los detalles que fue imposible pasar por alto fue la presencia de unos antiguos trípodes para caldero en el comedor del restaurante. Arenas explicó que estos se utilizaban antiguamente en los barcos para cocinar el caldero y, hoy, en su casa, todavía siguen colgando el caldero en estas estructuras, tal y como lo hacían los pescadores antaño para realizar esta elaboración tan arraigada.

Ramón S. Martos, jefe de prensa del Ayuntamiento de Torrevieja; David Pamies, redactor de INFORMACIÓN; Toni Pérez, crítico gastronómico: Enrique Riquelme, empresario de Empresas del Sol; Juan Ramón Gil, director general de Contenidos de Prensa Ibérica en la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía; Rosario Martínez, vicealcaldesa de Torrevieja; Toni Cabot, director de INFORMACIÓN y Paco Bernabé, periodista gastronómico. / AXEL ALVAREZ
Un mar de sabor
La jornada comenzó con un pan al horno con aceite acompañado de tomate y alioli, crujiente y calentito, perfecto para acompañar las exquisiteces que le continuarían. Le siguió el carpaccio de quisquilla, delicado y fresco, donde el toque cítrico de la naranja realzaba el sabor puro a mar, logrando una combinación perfectamente equilibrada y elegante en boca.

Carpaccio de quisquilla. / AXEL ALVAREZ
Después llegó el turno de nuestra estrella, la alcachofa, que en esta ocasión, el Mesón Las Jarras optó por elaborarla rellena de calamar y gamba salteados con gulas al ajillo sobre coulis de tinta. El corazón tierno de la alcachofas se fundía con el sabor profundo del calamar fresco y la gamba, mientras el coulis guardaba la matices intensos en boca.

Alcachofa con calamar y gamba salteado con gulas. / AXEL ALVAREZ
El toque fresco llegó con la ensalada de escarola con apio, alcachofa y boquerones en gabardina, la antesala ideal para el gran momento.

Ensalada de escarola, apio, alcachofa y boquerones. / AXEL ALVAREZ
Entonces apareció el plato que todos estábamos esperando: el arroz al caldero con gallineta y corvina. Y no defraudó, vaya que no. Conquistó los paladares de todos los allí presentes. El fondo, potente y concentrado, era una auténtica explosión de sabores en el paladar.

Gallineta y corvina del caldero. / AXEL ALVAREZ
Los trozos de pescado, de corvina y gallineta, estaban suaves y melosos. Doy fe de ello. Una autentica delicia. Y por supuesto, no podemos olvidar el arroz, meloso pero con el grano entero, concentraba todos los sabores de un fondo exquisito. Que decir de este platazo, cada cucharada confirmaba que detrás hay técnica, tiempo y respeto por la tradición. Para rebañar y no dejar gota.

El arroz al caldero con pescado, gallineta y corvina, conquistó los paladares de todos los allí presentes. / AXEL ALVAREZ
Como cierre por todo lo alto después de este manjar de dioses, llegó a la mesa una tarta de turrón cremosa, equilibrada y con pequeños trozos crujientes que aportaban textura, poniendo fin una comida que terminó con un merecido baño de aplausos al propietario por parte de los asistentes. Toda la cita estuvo maridada con excelentes caldos de la tierra, como Terreta Chardonnay D.O. Alicante, el Terreta Monastrell D.O. Alicante y el Espumoso Heredad de Almizra, que acompañaron y armonizaron cada uno de los bocados que se disfrutaron en esta citapara recordar.

Tarta de turrón. / AXEL ALVAREZ
La jornada en Mesón Las Jarras fue un auténtico escaparate del recetario de toda la vida de Torrevieja, demostrando que hay restaurantes capaces de custodiar la memoria gastronómica de un territorio durante décadas sin perder autenticidad.
Con esta confirmación, la vicealcaldesa del Ayuntamiento de Torrevieja, Rosario Martínez, quiso recalcar la excelencia del restaurante escogido para la segunda cita gastronómica: «Es una casa con mucha solera, con muchos años de tradición». Y añadía: «La elección no puede ser mejor para representar a Torrevieja porque aquí se degusta un caldero que tiene unos sabores fantásticos, y encima con la experiencia de una casa que lleva cincuenta años trabajando».
Además, la vicealcaldesa también quiso valorar las iniciativas de «Menjars de la Terra» : «Todo lo que sea iniciativa gastronómicas es un lujo porque en la Comunidad Valenciana, la provincia de Alicante y la Vega Baja, si hay algo de lo que tenemos que presumir es de gastronomía y ponerla en valor, ya que tenemos un producto fantástico».
Callosa del Segura
Después de esta segunda parada cargada de historia y maestría culinaria, el viaje de «Menjars de la Terra» continuará hoy en el restaurante Fresquitín, en Callosa del Segura, donde la Vega Baja volverá a desplegar su despensa y su identidad culinaria en una nueva cita que promete seguir ensalzando el producto local y la pasión por la buena mesa. ¡Buen provecho!












