Los bosques tropicales están perdiendo la música que los acompañó por siempre: el canto de las aves. Investigaciones recientes apuntan a un patrón inquietante, con poblaciones de aves que disminuyen con fuerza incluso en áreas remotas y aparentemente intactas. Los científicos vinculan este fenómeno con temporadas secas más cálidas y prolongadas, que generan una caída drástica en la supervivencia de aves. Esto implica reducciones de hasta el 63 % en la tasa media de supervivencia, ante incrementos de temperatura de apenas 1 °C.
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