El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria finalizó este domingo tras cinco semanas de intensa actividad que coincidió, además con el 50 aniversario de la fiesta capitalina. La sardina, ataviada para la ocasión con un tupé al más puro estilo Elvis Presley y con gafas, fue quemada en la playa de Las Canteras ante miles de carnavaleros y curiosos a donde llegó a las 21:30 horas. La despedida se acompañó con una traca final de 270 kilos de pirotecnia que iluminó el cielo del arenal capitalino.
Pocas viudas, pero mucha participación que, según datos de la organización alcanzaron los 25.000 asistentes. Con ellos, la fiesta dice adiós hasta el próximo año, una edición que estará dedicada a la Música, alegoría elegida tras la votación popular y que la organización dio a conocer anoche tras el entierro.
El pasacalles arrancaba con una hora de retraso sobre lo previsto. Tras dos intentos para que la corte real compuesta por la Reina, la Gran Dama, la Reina infantil, la Drag Queen ganadora y el concejal de Carnaval, Héctor Alemán, acompañaran a la sardina en el mismo coche, la comitiva tuvo que ser reubicada finalmente en la carroza anunciadora para dar comienzo al recorrido debido a inconvenientes con el seguro del vehículo, lo que provocó un poco más de desesperación entre las viudas, de por sí ansiosas ante el inminente funeral, como también de los asistentes que acudieron a ese punto.
Vuelta a la tradición
Las pocas viudas que desconsoladas la velaban aguardaban la espera entrando en calor a golpe de batucada y bajo los acordes de las murgas finalistas. Un pasacalles que este año recuperó el punto de salida tradicional, la calle León y Castillo, a la altura del CN Metropole, y no desde el parque Santa Catalina como el año anterior.
Ente los que se congregaban en la zona, las comparseras Melinda y Sara calentaban motores y ensayaban la coreografía. Cuartas en el concurso de comparsas, ayer tenían claro que había que despedir la fiesta por todo lo alto. «Hay que poner el ritmo a la despedida, es tradición». La pena, aseguraban, es que con el entierro de ayer acaba «la mejor temporada de Las Palmas de Gran Canaria».
Eduardo Santana lleva llorando a la sardina desde el año 2018 y ayer no faltó a la cita. «Este es el final de la fiesta y hay que hacerlo como se merece, sobre todo siendo el 50 aniversario». Llorar mucho, pero también pasarlo bien, esa fue la consigna de las mascaritas sufridoras. «Y esperar a que el año que viene sea mejor. Este ha sido maravilloso, muy participativo». Con unos labios rojos, estaba de gala. «Se trata de quemar el último cartucho», decía.
A su lado está José Antonio, con una peluca blanca. Más de 30 años viviendo la fiesta recuerda que el trayecto original del desfile de viudas se remontaba a la plaza de la Feria. «Era todavía más largo, me alegro que hayan recuperado esa idea». Juan Manuel Rodríguez lleva menos tiempo, cinco años. Lo que más le gusta es el ambiente que crea en un día como este. «Se reúnen todos los grupos del carnaval. Hoy se va a llorar mucho y se va a disfrutar como nunca».
Viudas al suelo
Durante el trayecto y hasta llegar a La Puntilla, la sardina fue llorada y recordada por quienes la acompañaban en un sentimental y dolido trayecto, a la vez que divertido. Tirarse al suelo, pañuelo blanco a la cara, abanico en mano para sofocar a las sufridas mujeres, las viudas animaban el trayecto con su ya conocida dramaturgia.
Merita es de Finlandia, pero lleva en Gran Canaria el suficiente tiempo como para disfrutar y amar la fiesta como una canaria más. «Me encanta, ojalá poder disfrutarlo con más frecuencia». Asegura que lo que más le gusta es disfrazarse para hacer reír a la gente. Junto a su acompañante Fran, lamentan no haber participado más este año por circunstancias personales. Los dos de negro, con un velo en la cara, pamela y un ramo de flores en la mano despiden a Don Carnal con pena.
Como el grupo de amigas compuesto por Pepi, Pino y Teresa. «El Carnaval tendría que ser todo el año, por lo menos nos olvidamos de todas las penas». Las viudas forman parte también del grupo Amanecer Rociero. No ha habido fiesta a la que no asistieran.
«Hemos visto a Marc Anthony, Olga Tañón, hemos ido a la Cabalgata, de todo, tanto, que ya tenemos los pies hechos polvo», comenta una de ellas. Aún así, aseguran que descansarán hasta la Cabalgata del sur de la isla. Anoche entre fotos, bailes y llantos, estas viudas alegres dieron los últimos coletazos a la fiesta.
Entre las sufridoras hubo una que se llevó el premio de la edición a la ‘Mejor Viuda’ , premio concedido por la organización que recayó en Orlando Rodríguez Taisma, quien llevaba un vestido de flamenca de lunares rojo y negro y una vaporosa pamela.
El desfile congregó a toda la familia del Carnaval. Desde los personajes de la fiesta a las charangas Banda Isleña y Guiniguada, las batucadas Samba Isleña, Caribe creando escuela y Paixao. También estuvieron presente la afilarmónica Los Nietos de Kika y las murgas Los Star, Los Legañosos, Los Nietos de Sarymanchez, Los Chacho Tú, Los Serenquenquenes, Las Lady´s Chancletas, Las Traviesas, Las Despistadas, Los Trapasones, Majaderos, Las Crazy Trotas, Los Chancletas, Los Twitty’s y Trabalonas.
En el recorrido no faltaron las comparsas Baracoa, Kisamba, Yoruba, Chiramay, Nasáu y Cayo Mambí que animaron con sus ritmos y bailes a los asistentes.
La quema de la sardina puso fin a un intenso fin de semana de conciertos, con la Gran Cabalgata como plato fuerte, pero también a una multitudinaria jornada dominical que arrancó con la carrera de viudas y continuó con el Carnaval de Día en el parque Santa Catalina.
27.000 kilos de basura
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, a través del Servicio Municipal de Limpieza, retiró un total de 27.000 kilos de residuos de las calles de la ciudad tras la celebración de la Gran Cabalgata, 2.000 kilos más que en la edición anterior debido a la alta afluencia de mascaritas.
Cerca de un centenar de trabajadores, con el apoyo de una veintena de vehículos, se encargaron de devolver la normalidad a la ciudad tras el paso de las 113 carrozas que formaron parte del desfile.
El operativo especial se activó a las 15:00 horas del sábado y se prolongó hasta las 04:00 horas de ayer, tiempo en el que se llevaron a cabo labores de barrido manual y mecanizado, vaciado de papeleras y baldeo integral de todo el recorrido de la cabalgata y de zonas cercanas, aplicándose un total de 520.000 litros de agua y 200 litros de líquido desinfectante para garantizar la correcta higienización del espacio público.
El dispositivo de seguridad permitió que la jornada se desarrollara con normalidad y sin incidencias destacables.
El dispositivo especial de limpieza del Carnaval de Las Vegas continuó durante la jornada de ayer con los últimos actos del Carnaval de Día, la carrera de viudas y el Entierro de la Sardina, que pusieron el broche final a la fiesta que conmemora su medio siglo de historia.
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