Un agente que entró a la vivienda de Cabo Blanco donde ocurrió el asesinato de un niño y el grave ataque a su madre quedó impactado. «En 25 años de trabajo nunca había visto una masacre igual», aseguró.
El nuevo caso de violencia vicaria y de violencia de género conmocionó en especial a los vecinos de la barriada. Algunos de ellos, que cuidan a personas de avanzada edad, se mostraban desconsolados después de lo que habían visto a través de la puerta abierta de la casa de Juan Manuel Alonso Fumero, el agresor, y sus víctimas, Almudena y Yared.
Esos mismos ciudadanos trataban de encajar que el hombre que acostumbraba tener un comportamiento cariñoso con su hijo, que lo agarraba en brazos con orgullo, ahora había acabado con su vida de una manera brutal.
Las psicólogas que atendieron a algunos residentes ayer al mediodía explicaron que no les resultará sencillo afrontar la situación, pues determinadas imágenes no son fáciles de borrar.
A Juan Manuel se le solía ver en el barrio con su Opel Corsa de color amarillo. Había trabajado como camarero en el aeropuerto Tenerife Sur y en un establecimiento hotelero de Playa de las Américas, pero, en la actualidad, supuestamente se encontraba de baja laboral. Vivía con su familia en uno de los mayores núcleos dormitorio del sur de la Isla, Cabo Blanco, de más de 6.000 habitantes. Como él, muchos residentes viven del turismo y el sector servicios.
Uno de los ciudadanos consultados recuerda a Juan Manuel como una persona educada. De hecho, el vecino explica que si se le pedía ayuda, algo de dinero o comida, siempre la ofrecía con generosidad. Confirma que en la comunidad nunca fue conflictivo y atribuye lo ocurrido en la madrugada de ayer al posible consumo de algún tipo de droga.
El menor era alumno de un centro de educación infantil y primaria situado en el núcleo costero de Los Cristianos. Las profesionales del Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife y del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (Gipec) también tienen previsto acudir al colegio para ayudar a sus compañeros y profesores a partir de la próxima semana.
No serán los únicos. La coordinadora del Gipec, Carmen Linares, aclaró que también han sido activados para dar apoyo a los servicios de seguridad y emergencias que intervinieron, como agentes de seguridad, Bomberos del Consorcio de Tenerife o personal de las ambulancias.
Explicó que algunos ciudadanos se hallan «en estado de shock, abatidos, pues recuerdan, una y otra vez, en bucle, lo que han vivido y sentido». Según Carmen Linares, su misión es tratar de exponer el proceso al que se enfrentan a partir de ahora, así como plantear que «no traten de buscar razón y lógica a algo que no la tiene». También recordó que «hay que ser prudentes con la información que se da, pues este no es un hecho más».














