Tras el tercer ascenso a Primera de la UD, al comenzar la campaña 1964-65, al entrenador Vicente Dauder se le presenta un serio problema: la marcha de Torrent al Barcelona tras terminar su servicio militar en Las Palmas y quedar el otro defensa central acompañante de Tonono sin titular. Durante la pretemporada estuvo el técnico haciendo pruebas con varios defensas, destacando al final Paco Castellano y Manolo Cabrera. El primer partido de Liga fue contra el Barcelona, que traía como delantero centro nada menos que a Sandor Kocsis, Cabeza de Oro, el mítico jugador húngaro del Honved y de la selección de Hungría; al final, el míster amarillo se decidió por Castellano. Le hizo un marcaje perfecto, implacable, y no le dejó tocar un balón al atacante magiar. Por esa época iba todas las mañanas a presenciar los entrenamientos del equipo amarillo por instrucción de Luis García, y esa semana antes del inicio de la Liga me dijo «fíjate en las pruebas que hace Dauder para decidir quién será el defensa que acompañe a Tonono».
Seguí muy atentamente todo el proceso en los entrenamientos de esa semana y el sábado, al terminar la sesión preparatoria, le pregunté al míster si se había decidido y me dijo «bueno, esperaré a mañana domingo, a ver, estoy dudando, aunque Castellano me gustó el jueves en el partidillo». Corrí al bar Viena, llamé a Luis García, y le conté el comentario de Dauder, y mi jefe se decidió, cambió la primera y dimos la primicia: ‘Castellano jugará en la defensa con Tonono contra el Barcelona’. Gran victoria de Las Palmas por 2-1, con dos goles de Germán. El equipo formó con Ulacia; Aparicio, Tonono, José Luis; Castellano, Guedes; Vegazo, Correa, Lizani, Germán y Gilberto I. El gol del Barcelona lo consiguió Cayetano Ré mediado el segundo tiempo, dándole más emoción al encuentro, pero Ulacia le paró un gran disparo a Seminario y otro, finalizando el choque, a Fusté. Se iniciaba para mí la mejor época del fútbol amarillo, con un equipo formado por canarios con dos porteros vascos, Ulacia y Oregui, y en esta ocasión por el castellano Vegazo, nacido en Ávila, y el cordobés Lizani. Soy sincero al decir que me producía una gran alegría ver a mi amigo Cristóbal Correa jugando de titular en esa UD Las Palmas, y además haciéndolo muy bien.
Esa temporada al Real Madrid se le pudo empatar a un gol en el Insular, en un encuentro tremendo y de mucha superioridad amarilla; aunque los madridistas comenzaron marcando por mediación de Grosso, Gilberto I consiguió la igualada de gran tiro desde fuera del área a pase magistral de Juanito Guedes. Correa jugó 14 encuentros, y uno que tengo especial recuerdo fue el de la victoria contra el Athletic de Bilbao por 3-1, con goles de Correa, Germán y Gilberto I en una tarde gloriosa del fútbol canario, en donde Cristóbal, Germán y Juanito Guedes desarbolaron a los vascos con grandes jugadas combinadas. Otra gran victoria amarilla llegaba en Sevilla, por 1-2, jugando en este duelo Oregui; Aparicio, Tonono, José Luis; Castellano, Guedes; León, Correa, Lizani, Germán y Gilberto I. Comenzó marcando Agüero para los andaluces en el inicio del segundo tiempo, pero Lizani empató poco tiempo después y, a cinco minutos del final, también el cordobés Lizani consiguió el tanto de la victoria.
El último partido de esta temporada fue contra el Español de Barcelona en el Insular, con gran victoria amarilla por 1-0, con todo el estadio vibrando con el equipo que había hecho una excelente campaña en su vuelta a la División de Honor. Un golazo de Gilberto I selló un encuentro espléndido de creación y de gran imaginación futbolística de Correa y Germán, que con la ausencia de Guedes por lesión completó al veterano Collar en el centro del campo. Un cierre de temporada memorable, con el equipo dando la vuelta al campo entre grandes ovaciones del público, y clasificados en el puesto noveno de 16 equipos que por entonces estaban en Primera, dejando por detrás a Sevilla, Español, Betis, Murcia, Levante, y los descendidos Oviedo y Deportivo de La Coruña.
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