La inmigración baja el paro

Al margen de los réditos electorales que espera alcanzar el PSOE por la regularización masiva de inmigrantes iberoamericanos, el hecho es que el fenómeno de la inmigración está sentando bien al crecimiento del PIB, al aumento del empleo y a la disminución del paro. Las dos primeras consecuencias parecen evidentes: cuantas más personas busquen empleo, mejor para la economía en general y mejor para el número de empleados en el sistema porque hay más activos y consumidores. El que eso contribuya a la disminución del número de parados no parece tan evidente. Si los emigrantes recién llegados disputaran el empleo a los nacionales, necesariamente habría más parados. La realidad es la contraria: el paro ha bajado por primera vez en casi veinte años de la cota del 10%, al tiempo que los activos y los empleados han aumentado en cifras significativas.

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