Irán ha llamado este lunes por la mañana a todos los embajadores de la UE a consultas en protesta por la designación, el jueves de la semana pasada, de la Guardia Revolucionaria como un «grupo terrorista».
Esta guardia es el grupo pretoriano de élite dentro de la República Islámica, encargado de proteger el sistema que rige el país persa desde la revolución islámica de 1979. Tiene miembros sobre todo en las fuerzas armadas pero no solo. Establecido como un consejo horizontal bajo órdenes directas del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, controla las altas esferas del poder económico y político del país persa.
También dirige las fuerzas basij, el grupo paramilitar tradicionalmente encargado de reprimir violentamente cualquier ola de protesta. La de este enero, con una cifra de muertos confirmados de 6.700, no es ninguna excepción.
«Estamos revisando una serie de acciones y opciones, que ya han sido mandadas a los órganos de decisión. En los próximos días tomaremos una decisión sobre una acción recíproca de la República Islámica de Irán contra este movimiento ilegal, erróneo e irracional de la Unión Europea (UE)», ha declarado este lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaeí.
Este domingo, de hecho, el Parlamento del país persa —cuyos parlamentarios se vistieron con el uniforme de la Guardia Revolucionaria— declaró a todos los ejércitos de los países de la UE como «organizaciones terroristas». Bruselas reconoció a la guardia como terrorista por su «responsabilidad» en la violencia contra los manifestantes, sobre todo durante los días 8 y 9 de enero, cuando policías y basijis dispararon con fuego real contra participantes en las protestas en todo el país.
Desde entonces, Irán ha vuelto a la normalidad, aunque con asteriscos: gran parte de internet sigue capado, y sobre el país se cierne la amenaza constante de un posible ataque estadounidense, no descartado por un presidente de EEUU, Donald Trump, que sin embargo asegura estar ya negociando con Teherán.
Charlas con intermediación
Desde finales de la semana pasada, la diplomacia regional ha llegado al punto de ebullición, con llamadas, anuncios y declaraciones constantes de Turquía, Qatar, Egipto y Arabia Saudí, países que intentan mediar entre Washington e Irán para evitar un conflicto que amenaza a todo Oriente Próximo.
«La diplomacia está en marcha. Para que las charlas empiecen, nuestra posición es que no deben haber precondiciones. Estamos listos para mostrar flexibilidad en el enriquecimiento de uranio, incluyendo la entrega de 400 kilos de uranio enriquecido y aceptar no enriquecer más en el futuro», ha declarado una fuente anónima iraní a la agencia Reuters.
Esta misma fuente, de hecho, asegura que una primera reunión entre el ministro de Exteriores iraní, Abbás Araghchi, y el jefe negociador de Trump, Steven Witkoff, podría ocurrir este martes o esta misma semana en Turquía. «Pero Irán no está dispuesta a renunciar a su sistema de misiles balísticos», ha continuado la fuente, que ha dicho que el régimen, de cualquier forma, reclama que la flota de EEUU en la región se retire antes de sentarse a la mesa de negociaciones.
Suscríbete para seguir leyendo













