Despampanante, de negro, con una gran boa de plumas y llena de brillos bajó la escalera del hall del Hotel Palace LPGC Vanessa Artiles, la encargada de inaugurar la segunda Noche de transformistas del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria y dar la bienvenida al público «a la casa del mariconeo».
Las risas estaban garantizadas desde el primer instante. Uno tras otro, Vanessa iba enlazando los chistes mientras movía su bata de cola llena de plumas «de los pollos que mató mi abuela», exclamó.
Con ella dio comienzo un evento lleno de arte y de humor, pero con un importante trasfondo reivindicativo, puesto que este espectáculo quiere también dar el lugar que se merece a muchas personas que durante décadas vivieron reprimidos y a todos los artistas que llevan años trabajando sobre los escenarios.
Tras el éxito del pasado año, la Noche del Transformismo se ha ganado un lugar especial en la programación de estas fiestas de Interés Turístico Internacional.
El desfile de transformistas
Con un poco menos de glamour llegó Elva García, ataviada con un disfraz «inspirado en Frida, pero una Frida un poco diferente», que llegaba ya borracha con la botella de tequila en la mano y que quiso acercarse a los espectadores para hablar y bromear con ellos en las distancias cortas. «Qué me gusta un zorroballo con el público», confesó antes de bajar las escaleras del escenario y recorrer las filas de asientos para jugar con los asistentes, que no podían dejar de reír.
La tercera en subirse al escenario fue Armani Divine, que al contrario que sus antecesoras actuaba por primera vez en el Carnaval capitalino después de haber recorrido 17 países con su espectáculo.
Momento de la actuación final. / Andrés Cruz
Anoche, se metió en el papel de Tina Turner, explosiva y con fuerza, y Gloria Gaynor, entre otras artistas. Ella fue la única de las cinco que no hizo monólogos de humor, sino que centró sus actuaciones en las canciones y el baile.
«Con una cara y un cuerpo como esta no me hace falta hablar mucho», aseveró mostrando su silueta. A pesar de ello, hizo el esfuerzo de contar algún chiste, aunque los suyos «son un poco negros».
Además, fue la encargada de dar paso a «un icono del transformismo, a Alexis Santos».
Tradición carnavalera
Este isletero defiende que los transformistas «son el carnaval» y no podía disimular la alegría que siente por tener el espacio que se les ha reservado en el programa de las carnestolendas capitalinas.
En su primera actuación entró cantando la canción No Dudaría de Antonio Flores, logrando que todo el público se animara a corear este tema que se ha erigido ya casi como un himno, y consiguió lo mismo cuando interpretó Vivir así es morir de amor de Camilo Sexto.
Alexis, que fue el único que no hizo playback, aprovechó sus monólogos para recordar la tradición carnavalera de La Isleta y que de allí salieron grandes transformistas. «Por arriba somos como Rocío Jurado, pero por abajo, como Ortega Cano», bromeó.
Asimismo, animó a celebrar «por todo lo alto» las fiestas, porque «50 años no se cumplen todos los días» e ironizó recordando que «hace un mes exactamente de hoy, estábamos diciendo feliz año nuevo», una señal de que «el tiempo se va volando».
Con su particular forma de recordar las anécdotas y su sentido del humor se ganó al público, que no dudó en pedirle «otra».
El futuro del transformismo
Él fue el encargado de presentar a Miss Daneydel, de quien dijo que era «el saber estar, la elegancia, la puesta en escena, el colorido, el futuro del transformismo». Y ella salió vestida con un traje de flamenca con un gran tocado y acompañada de dos bailarines, aunque pronto se quedó en mallas doradas repletas de brillos, «tan sencilla como me gusta», aseguró.
Durante casi dos horas, los cinco transformistas que participaron en esta noche tan especial se fueron relevando sobre el escenario para llenar de risas el parque de Santa Catalina, alternando los monólogos de humor con los bailes y las canciones.
Pensando en 2027
Vanessa aseguró que ya están pensando en el próximo año, porque la Noche del Transformismo ha venido para quedarse y viendo la respuesta de los cientos de personas que retaron al frío anoche así será. Muchas de ellas siguen las carreras de los artistas que participaron en esta velada e interactuaban con ellos incitándoles a seguir contando anécdotas y chistes.
Después de que cada artista actuara dos veces, salieron juntos al escenario para brindar a los espectadores un espectáculo conjunto que terminó con fuegos artificiales y cañones disparando serpentina.
«¡Ay Dios mío, la que tenga que limpiar esto mañana!», se oyó a uno de ellos decir cuando todo había terminado.
Suscríbete para seguir leyendo













