España y otros espejos regionales para la era post-Maduro

«Transición» es la palabra mágica en la Venezuela post-Nicolás Maduro. Algo así como un abracadabra invocado desde distintos actores del conflicto que a partir del 3 de enero, con el «secuestro» del presidente, dio un giro copernicano. Casi todos la repiten y nunca se coincide en su significado. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, reconoció que una nueva acción militar contra el país sudamericano no ayudaría «a la transición» y puso como ejemplos virtuosos a tener en cuenta lo sucedido en España tras la muerte del dictador Francisco Franco o en Paraguay, después de que el autócrata Alfredo Stroessner fuera echado por su consuegro, el general Andrés Rodríguez, en febrero de 1989. Habló además de un proceso lento. La dirigente opositora María Corina Machado pidió una «transición real» después de reunirse con Rubio. No puede ser «una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder». El diputado opositor Henrique Capriles, distanciado de Machado, advirtió por su parte que «no se puede hablar de transición o cambios profundos hasta que no hablemos de las libertades personales«. Esta recién comenzaría cuando se vacíen las cárceles de disidentes. Y eso debería comenzar a suceder en breve tras la propuesta de amnistía general del Gobierno interino.

Fuente