Drago Canarias en Fuerteventura ha puesto en el centro del debate la gestión del Ayuntamiento de Puerto del Rosario con respecto a la protección de uno de los elementos históricos más importantes de la capital majorera: La Cornisa. Esta zona, que alberga las primeras viviendas de Puerto de Cabras, actualmente se encuentra desprotegida, y la falta de acción por parte del gobierno local ha generado un fuerte malestar en la ciudadanía, así como en los defensores del patrimonio histórico de la isla.
La Cornisa es el único conjunto de viviendas históricas que queda en la ciudad de Puerto del Rosario, con más de 200 años de antigüedad. Estas construcciones no solo tienen un valor etnográfico y arquitectónico, sino que también son un símbolo de la identidad majorera, pues forman parte de la memoria histórica del antiguo Puerto de Cabras. Situadas en un enclave estratégico, sus vistas a la Avenida Marítima son un recordatorio tangible de la historia de la isla, lo que les confiere un valor incalculable.
El hecho de que La Cornisa aún no haya sido incluida en el Catálogo de Protección Municipal es visto como un error grave por parte de Drago Canarias, que el pasado martes, 27 de enero, alertó sobre el riesgo de que las construcciones sean demolidas una vez pase el plazo de suspensión de licencias de demolición, fijado por un año. La desaparición de este conjunto histórico no solo sería un golpe a la memoria colectiva de la isla, sino que también representa una amenaza para la identidad cultural de los majoreros.
El error en el PGOU: un paso atrás en la protección del patrimonio
El origen de la situación actual se remonta a 2017, cuando el Ayuntamiento de Puerto del Rosario aprobó el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sin haber previamente aprobado el catálogo de protección, según Drago Canarias. Esta omisión resultó en que determinados elementos con valor histórico no fueran debidamente protegidos dentro del marco legal de la ordenación territorial. Este error, como señala Aceysele Chacón, portavoz de Drago Canarias en Fuerteventura, ha dejado a La Cornisa desprotegida, ya que no figura en dicho catálogo.
Chacón afirmó que, a pesar de las declaraciones del Ayuntamiento de que «La Cornisa no se toca», la realidad es que no está protegida de manera oficial. Esto implica que cualquier edificación en la zona puede ser destruida una vez expire el plazo de suspensión de licencias, lo que pondría en peligro la existencia de este patrimonio.
La destrucción de La Cornisa, un anticipo a la barbarie / La Provincia
La sentencia judicial y la reacción del Ayuntamiento
En 2021, los propietarios de las viviendas de La Cornisa decidieron llevar el PGOU a los tribunales, exigiendo una corrección en los cálculos realizados sobre la edificabilidad de la zona. El tribunal falló a su favor, determinando que el aprovechamiento de la edificabilidad no había sido calculado correctamente, lo que implicaba una posible subvaloración de las propiedades y, por lo tanto, de su valor económico.
Este fallo judicial obligó al Ayuntamiento de Puerto del Rosario a modificar parte del PGOU, pero también abrió una puerta a la especulación urbanística. En lugar de aprovechar la oportunidad para incluir a La Cornisa en el Catálogo de Protección, el equipo de gobierno optó por no hacerlo, argumentando que los propietarios podrían impugnar el catálogo en su totalidad. Sin embargo, Drago Canarias considera que el riesgo de una impugnación era asumible y que el catálogo debería haberse adaptado a la realidad de la zona para proteger el patrimonio histórico.
La especulación urbanística como trasfondo
La ubicación estratégica de La Cornisa, en un enclave privilegiado frente al mar, ha generado un interés inmobiliario creciente. Si se permitiera el cambio de rasante y la edificación de nuevas construcciones de hasta cinco plantas, las propiedades en la zona verían incrementado su valor, lo que favorecería la especulación urbanística. Según Drago Canarias, no parece casualidad que tantos errores se hayan cometido a la hora de planificar la protección de este conjunto histórico.
La ausencia de protección oficial abre la puerta a que, en el futuro, las viviendas históricas puedan ser sustituidas por edificios de gran altura, lo que afectaría tanto al paisaje como a la identidad de Puerto del Rosario. Chacón advierte que estos cambios urbanísticos no solo afectan al patrimonio cultural, sino que también perjudican a los vecinos y vecinas de la zona, que ven cómo se diluye la esencia de la ciudad.
Una modificación menor del PGOU como única solución
En este momento, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario se encuentra trabajando en una modificación menor del PGOU para cumplir con la sentencia judicial de 2021. Sin embargo, Drago Canarias subraya que este ajuste no resuelve el problema de fondo: La Cornisa sigue sin estar protegida, lo que implica que su preservación no está garantizada una vez se levante la suspensión de licencias de demolición.
La situación se complica aún más si se considera que la Fiscalía Anticorrupción ha investigado al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Puerto del Rosario por presuntas irregularidades. La sensación de desconfianza entre los vecinos crece, ya que son ellos quienes terminarán pagando las consecuencias de los errores administrativos cometidos por sus representantes.














