«Para mi sorpresa, el mayor reto de ‘La ópera de los tres centavos’ fue la parte vocal»

La ópera de los tres centavos, el clásico de Bertolt Brecht y Kurt Weill, se estrenó en plenos avatares de finales de la década de los años 20 del pasado siglo en Berlín, con una crítica feroz al capitalismo y la corrupción. ¿En qué medida sigue siendo una obra contemporánea un siglo después?

Yo creo que este espectáculo es absolutamente contemporáneo, pero no solo ahora, sino que también lo será dentro de 300 años, igual que lo habría sido hace 300 años. Creo que sucede con todas las grandes obras, donde los textos son tan universales y calan tan hondo que cuando, uno los lee o los ve, sientes que te están hablando a ti y te sientes identificado desde cualquier ángulo porque, aparte de la lectura social y política que hacen, que en el caso de Brecht es evidente, hay una lectura mucho más profunda, que habla del alma humana y de cuestiones muy profundas y complejas. Entonces, nos sentimos inevitablemente atravesados por lo que dice, aunque se aborden cuestiones no precisamente luminosas sino, en este caso, bastante oscuras y crueles, ya que La ópera de los tres centavos habla, sobre todo, de la ambición y del egoísmo.

Fuente