El parque canino de la Gran Vía de Alicante, entre las calles Doctor José Luis de la Vega y Biólogo Konrad Lorenz, frente al colegio Azorín, se ha convertido en un foco de malestar vecinal por la suciedad acumulada y la falta de mantenimiento del entorno. En la franja ajardinada pegada a la valla, entre los arbustos, se aprecian bolsas de plástico, papeles, cartones y envoltorios extendidos sobre el suelo y retenidos en el matorral, mezclados con hojas secas y restos vegetales. Vecinos que frecuentan la zona sostienen que el deterioro no es puntual y que cada vez cuesta más mantener el parque en condiciones.
“Este parque está abandonado completamente, casi un año sin podarlo. La suciedad se acumula alrededor de las jardineras, llevan más de dos meses sin limpiarse”, afirma Ulises García, vecino de Gran Vía. En su relato, el problema no se limita al parterre: “Las palmeras también llevan dos años sin podarse. Tienen abandonada la limpieza en la Gran Vía, no vienen todos los días a limpiar, lo hacen día sí día no”. García asegura que han reclamado “varias veces a través de las redes sociales” sin resultado y que la sensación es siempre la misma: “Vienen, hacen fotos y se van”.
En el parque de los perros se acumulan los olores y falta limpieza como se debe
Los usuarios describen que la basura se concentra en los puntos a los que resulta más difícil acceder, especialmente en jardineras y zonas de matorral donde los residuos quedan retenidos. “Se acumulan basuras, plásticos, cada vez hay más porquería. Nos hemos encontrado hasta juguetes tirados”, continúa García. También recuerda un episodio del verano pasado: “Hubo una plaga de pulgas. La situación va a peor y por aquí no aparece nadie”. Según explica, cuando se dirigen al Ayuntamiento “nos dicen que pasan la incidencia y no contestan”.
Vienen, hacen fotos y se van, mientras la suciedad se acumula en las jardineras
Otra vecina, Montse Díaz, relata hasta qué punto el problema se ha normalizado. “Hemos dejado una escoba y un recogedor para usarlos los propios usuarios del parque”, cuenta, y añade que han llegado a ver “dos bicicletas tiradas”. “Es escandalosa la basura que se acumula aquí, la situación está fatal. Se acumula la porquería y los barrenderos ni siquiera pueden acceder. Hay latas, papeles, basura…”, afirma. Díaz apunta también a la responsabilidad individual: “Hay contenedores cerca y no los usan. Se acumula, no lo limpian y la situación va a peor”.
Hemos dejado una escoba y un recogedor para limpiar los propios usuarios del parque
Javier Sánchez, vecino de la zona, pone el foco en un punto muy concreto: las papeleras y la gestión de los excrementos. “Es una marranada, como siempre ha sido. Tanto la basura que se acumula en las jardineras como las papeleras llenas durante tres o cuatro días, en las que no podemos tirar las bolsas con los excrementos”, explica. Asegura que no es un problema nuevo: “Ha estado siempre igual, nunca se meten a fondo a limpiar y se acumula la basura”. También describe incomodidad en el uso cotidiano: “Hay papeleras que es horrible, tengo que estar haciendo equilibrios para tirar las bolsas o irme a otras”. Y añade un detalle que, a su juicio, retrata la falta de limpieza a fondo: “Aún quedan hasta resto de petardos de las pasadas Hogueras”.
Las papeleras están llenas tres o cuatro días y no podemos tirar las bolsas con excrementos
El malestar también se extiende al mantenimiento del verde y a los olores en el área canina. “Hay suciedad y hace falta podar también. Las hierbas crecen, no hay limpieza como se debe y en el parque de los perros se acumulan los olores”, resume María Rosa Borrás, vecina de Gran Vía.
La queja se mezcla, además, con el debate sobre la tasa de residuos y con la sensación de que el refuerzo anunciado no se nota en la calle. “Nos sentimos abandonados. Es una zona residencial, con muchas urbanizaciones, pagamos impuestos, hemos sufrido el nuevo tasazo de la basura y debería haber más limpieza”, afirma Ulises García. Y añade: “Se ha dicho que la limpieza se iba a a incrementar con cien empleados y no estamos viendo que se limpie mejor”. En su discurso, el problema de mantenimiento va más allá del parque canino y alcanza a otros puntos cercanos, como el parque infantil, donde el pavimento de caucho presenta grietas y roturas junto a los juegos. “También tenemos el suelo del parque infantil para arreglar y algún día lamentaremos un suceso”, advierte.
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