El chalé de los destinos cruzados

Hay edificios que no son más que paredes sin memoria, construcciones vulgares donde transcurren vidas intrascendentes. Y hay otros, en cambio, que parecen tocados por una fuerza magnética inexplicable, como si el destino mismo los hubiera elegido para ser escenario de lo extraordinario. En Ciudad Jardín, justo donde se cruzan el Paseo de Madrid y la calle Domingo Rivero, se alza uno de esos lugares excepcionales: un chalé de dos plantas coronado por un torreón de tejado a cuatro aguas que, contra toda lógica, ha sido testigo de vidas tan dispares y fascinantes que su simple enumeración resulta inverosímil.

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