Tras el descenso de la actividad política por el periodo navideño, el Ayuntamiento de Alicante afronta ahora un nuevo ejercicio: el último antes de las próximas elecciones municipales, que tendrán lugar en mayo del 2027. Un año en el que el gobierno de Luis Barcala deberá tratar de llevar a cabo (o, al menos, encarrilar) todas las inversiones posibles y materializar aquellas promesas pendientes, con el objetivo de volver a imponerse en los próximos comicios. Sobre la mesa, avances de gran calado (algunos, que se vienen arrastrando desde hace años) como la aprobación de la parte estructural del nuevo Plan General o la presentación del proyecto del Parque Central, pero también medidas que el ejecutivo popular anunció como su gran apuesta para la recta final del mandato (principalmente, la transformación de la calle San Vicente y los alrededores de la Plaza de Toros, incluyendo la reforma del coso alicantino) y de las que, por ahora, nada se sabe.
Algunos proyectos pendientes para este 2026 son la peatonalización de la calle San Vicente y de la plaza del Ayuntamiento. | FOTOS DE ALEX DOMÍNGUEZ Y HÉCTOR FUENTES.
Varias de estas cuestiones, según se ha venido informando desde el equipo de gobierno en los últimos meses, están listas, a la espera de ser anunciadas. Sin embargo, su concreción se viene demorando por distintos motivos. Es el caso de la presentación del proyecto del futuro Parque Central. Pese a que el documento se encuentra preparado para darse a conocer, el Gobierno y el Ayuntamiento aseguran que buscan fecha para el anuncio, después de que la primera cita fijada para ello (el pasado verano) fuese cancelada por el ejecutivo municipal. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ya manifestó en una entrevista con INFORMACIÓN estar aguardando a que el Consistorio fijara una fecha para ello, pero desde la administración local insisten en que están tratando de «cuadrar las agendas». Mientras, la ciudadanía continúa a la espera de un documento que debe indicar el detalle de un entorno en el que se prevé impulsar zonas verdes (se anunció un mínimo de 35.000 metros cuadrados), viviendas (unas 1.400, de las que el 30 % deberían tener algún tipo de protección pública) y espacios dotacionales. El documento, además, debe ir ligado al diseño de la futura Estación Intermodal, en la que se espera aunar todos los transportes terrestres: tren, tranvía, autobús y taxi.

La Plaza de Toros de Alicante, pendiente de remodelación, con Las Cigarreras al fondo, donde se quiere abrir un museo pictórico internacional.
En una situación similar se encuentra el borrador del Plan General Estructural (PGE), la primera parte de esta herramienta de planeamiento (fundamental para el desarrollo de las ciudades) que el Ayuntamiento de Alicante lleva sin renovar por completo desde 1987. En este tiempo, sí se han impulsado más de medio centenar de modificaciones puntuales para «enmendar» el texto original, pero ningún gobierno local (pese a que varios lo han intentado) ha conseguido completar su tramitación. El pasado año, el alcalde fechó la presentación del PGE en el segundo semestre de 2025. A finales de año, el ejecutivo popular parecía dispuesto a cumplir dicha meta, y fue el propio Barcala quien manifestó que el documento estaba prácticamente listo para ser presentado en cuestión de días. No obstante, el Consistorio descarta ahora ofrecer más detalles sobre los plazos previstos.

El vertedero municipal de Alicante, en una imagen de archivo.
En este grupo de cuentas pendientes desde hace años se enmarcaría también la finalización del tramo de la Vía Parque que bordea los PAU 1 y 2, en el que está pendiente el desdoblamiento de la carretera. Una inversión vital para poder disminuir el tráfico en la fachada litoral en la que es fundamental el papel de la Generalitat. Pese a que el Ayuntamiento ya ha completado todos los trámites de expropiación necesarios, el Consell (encargado de la financiación de las obras) no puso en marcha ni la redacción del proyecto ni, mucho menos, la licitación de las obras, durante la etapa de Carlos Mazón. Ahora, con Juanfran Pérez Llorca al frente, la administración autonómica asegura haber recogido el testigo y el nuevo presidente sostiene que habrá avances este 2026. También confirmó Pérez Llorca que respaldará la tramitación del futuro Palacio de Congresos, aunque enfrió las pretensiones al respecto: «Está en una fase muy temprana».

Un controlador de la zona azul y naranja de Alicante.
Al margen de las tramitaciones que el Ayuntamiento arrastra desde hace varios años (o incluso varios mandatos), Barcala también tiene sobre la mesa promesas recientes, algunas de hace tan solo unos meses. Es el caso del proyecto «Alicante Nuevo Centro», su gran apuesta para la recta final del mandato. Un ambicioso anuncio en el que el regidor avanzó un eje cultural conformado por el ADDA, la Plaza de Toros y las Cigarreras, que se extendería hasta el Teatro Principal. Para ello, se anunció la peatonalización de la calle San Vicente, la remodelación (veremos si con cubierta o sin ella) del coso alicantino, la apertura de un gran museo internacional en la antigua fábrica de tabacos y la reurbanización (también enfocada a ampliar el espacio peatonal) de la plaza de España. De todo ello, por ahora, únicamente se ha impulsado el contrato para redactar el proyecto de la futura sala de exposiciones, que se espera que pueda acoger las primeras obras (se apunta a autores como Sorolla o Toulouse-Lautrec) en el segundo semestre de este 2026.

Un camarero atendiendo terrazas de la calle Castaños.
También anunció el ejecutivo popular, en el Foro Alicante de INFORMACIÓN, la creación de un gigantesco parque de viñedos en el entorno de las Torres de la Huerta. Una iniciativa en la que se fomentaría la colaboración público privada para recuperar la huerta alicantina mediante proyectos de plantación de vid que serían visitables por los ciudadanos, conformando una gigantesca zona verde que, a su vez, permitiría recorrer de una manera más cómoda el entramado de torres defensivas del que hace gala la ciudad. Esta iniciativa, sin embargo, va necesariamente ligada a la tramitación del Plan General por lo que, dados los plazos actuales, parece poco probable que pueda verse concretada antes de que los alicantinos vuelvan a tener una cita con las urnas.

Del Parque Central al Plan General: los retos para el Ayuntamiento en el 2026
Sí parece más factible en el corto plazo la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento. En estos momentos, hasta dos contratos se encuentran en fase de licitación para este fin: uno sobre cómo afectará el cierre del vial a la movilidad y el paso peatonal o ciclista y otro sobre la necesaria modificación del servicio de autobuses, antes de encargar el proyecto de remodelación definitivo. Eso sí, la fecha inicial anunciada (antes de Hogueras) ya ha sido descartada: el gobierno de Barcala confía ahora en completar las obras antes de que finalice 2026.
Aunque en la lista de promesas pendientes, no todo son proyectos, también hay normativas. Es el caso de la Zona Acústicamente Saturada del entorno de Castaños, cuyas alegaciones (presentadas en abril de 2025) van camino de cumplir un año sin que hayan sido resueltas por el Consistorio. Después de que la otra ZAS, la del Casco Antiguo, haya sido recurrida por los hosteleros y se encuentre a la espera de un pronunciamiento de la Justicia (que ya suspendió las medidas cautelares aprobadas en un primer momento), el ejecutivo de Barcala aguarda a conocer la postura de la jueza para impulsar las nuevas restricciones al ocio nocturno. Un proyecto que, además, se verá afectado por uno de los recientes (y numerosos) acuerdos del PP y Vox, ya que los ultras piden revisar y «suavizar» la ZAS.
También se le atraganta al equipo de gobierno el cobro de entradas al castillo de Santa Bárbara y los museos municipales. Una medida que, a priori, podría parecer sencilla, pero en la que la administración local está encontrando problemas para poder incluir en la redacción de la ordenanza fiscal una exención concreta para los alicantinos, compromiso del alcalde. Por ahora, el borrador de los presupuestos municipales no contempla ingresos por ese motivo en 2026.
Además, en este último año antes de las elecciones, el Consistorio también deberá afrontar la renovación de algunas de las mayores contratas del Ayuntamiento. Principalmente, la del vertedero, prorrogada desde el pasado 2021. El pasado año, el gobierno local se decantó porque fueran las empresas las que redactaran el estudio de viabilidad con las condiciones del contrato, esperando agilizar la tramitación al evitar tener que redactar los pliegos de la licitación. En ese momento, las actuales responsables de la planta presentaron dos propuestas (PreZero, por un lado, y FCC y Cívica, por otro) sobre cómo debe ser el futuro de la instalación. Tras un periodo de exposición pública, el gobierno de Luis Barcala se decantó en abril por el primero de los modelos, el de PreZero, pero no ha impulsado la licitación del servicio todavía.
En junio del 2025 se esperaba, como tarde, haber impulsado otra licitación: la del servicio de grúa municipal y control de la zona azul y naranja. Sin embargo, pese a que los presupuestos del 2026 recogen hasta un 120 % más de ingresos por cuestiones ligadas a la normativa (multas y arrastres), el contrato tampoco ha salido a concurso por el momento, lo que podría complicar que la recaudación del Consistorio este año se ajuste a lo estimado.
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