«¿Te quedaste embarazada a través del banco de esperma del señor Caglar?», ha preguntado Evren sin dar rodeos. Pero Naz, en lugar de confesar una verdad que para nosotros es evidente, ha decidido jugar la carta de la mujer abandonada.
Con lágrimas en los ojos y una actuación digna de una profesional, le ha gritado que él nunca quiso a ese bebé y que lo único que busca es una excusa para volver con Bahar. «Lo haces todo por ella», le ha recriminado, logrando que Bahar empiece a sentir lástima por la persona que, en realidad, les está destrozando la vida.
A pesar de que la verdad está a un paso de salir a la luz, Naz ha preferido mirar hacia adelante. «Criaré a mi hijo sola. Nada de esto es culpa mía», ha dicho antes de marcharse, dejando a Evren como el «malo» de la película ante los ojos de los demás.
Así, la chef ha conseguido lo que quería: que Bahar dude de las intenciones de Evren y que él siga atrapado en una paternidad que es, desde el principio, una completa farsa.













