Apenas un kilómetro, un agradable paseo de apenas 10 minutos por la tórrida y lujosa ‘corniche’ de Yeda, separa los cuarteles generales del Athletic y el Barça estos días de Supercopa. Dos rivales que repiten este miércoles (22.00 horas) la semifinal de la pasada temporada (ganó el equipo catalán 0-2), enemigos recurrentes en esta competición, siendo los azulgranas las víctimas en los dos títulos recientes de los rojiblancos: el de 2015, aún con formato a ida y vuelta, y el de 2021, con pandémica ‘final four’ andaluza.
La Supercopa es, siempre que la juega, una cita subrayada en rojo en el calendario del Athletic. Objetivamente, es la oportunidad más factible que tienen los bilbaínos de sumar un nuevo título a su palmarés. No es una Copa del Rey, no ha merecido nunca una gabarra, pero no deja de ser metal para la celebración.
Ernesto Valverde y Hansi Flick gesticulando en la banda durante un Barça-Athletic. / JORDI COTRINA
El problema es que la afición del Athletic, de naturaleza orgullosa y optimista, no encuentra demasiados argumentos para el entusiasmo esta temporada. La euforia del verano ha dejado paso a un clima de decepción generalizado en Bilbao, por debajo de las expectativas en Liga y muy fuera de los ‘playoffs’ de la Champions a dos partidos para que finalice la fase liga.
Nico Williams, Areso y Laporte
Tras el mazazo que supuso el positivo por dopaje de Yeray, que cumple una sanción de 10 meses por ingesta involuntaria de un producto prohibido, todo fueron buenas noticias en Bilbao. Nico Williams, cuando ya parecía camino de Barcelona, acabó firmando una histórica renovación para una década. El deseado Jesús Areso finalmente se decantó por la oferta bilbaína en detrimento de la que le presentaba el Atlético y, tras un buen lío burocrático, Aymeric Laporte acabó poniendo la guinda al ilusionante proyecto que dirige Ernesto Valverde.
Sin embargo, todo lo que podía salir mal ha ido saliendo mal. Los problemas de pubis han lastrado severamente el rendimiento de Nico. Su hermano Iñaki también ha sufrido por las lesiones. Y tanto los Williams como otros jugadores clave como Simón, Vivian y Sancet han ofrecido un nivel bastante más bajo del que alcanzaron la pasada temporada, en la que el Athletic acabó cuarto en Liga y rozó la final de la Europa League que se jugaba en San Mamés.

Nico Williams, delantero del Athletic. / AFP7 vía Europa Press
Un problema de gol
La falta de gol está siendo el principal lastre del cuadro vizcaíno. En Liga suma 17 tantos, menos que un Levante en descenso, la mitad que un Villarreal con el que peleó por el cuarto puesto la temporada pasada. Guruzeta, con cinco, es su máximo goleador del curso. En Liga, Robert Navarro y Nico Williams ejercen de pichichis con apenas tres dianas. La solidez defensiva también ha decaído, siendo el Athletic el equipo más goleado (25) de los diez primeros de la tabla. El Oviedo, colista, solo ha encajado dos más.
Sin Yuri, Laporte y Maroan, también sin un Prados cuya lesión de cruzado abrió un boquete en el centro del campo, el Athletic afronta el reto mayúsculo de ganar al Barça de Flick tras una racha de cinco partidos en la que solo ha podido derrotar al Ourense en Copa. Recordando, quizá, que aún peor llegaba en 2021, recién ejecutado el cambio de Marcelino por Garitano en el banquillo, y acabó ganando el título tras doblegar al Madrid y al Barça. Como ahora, la ilusión en Bilbao también estaba bajo mínimos. Pero Villalibre echó su trompeta a la maleta y…
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