No habían terminado todavía las campanadas de Año Nuevo y el cielo de Palma se llenó de fuegos artificiales, un estallido colorista y atronador para festejar la entrada de 2026 que se prolongó, sin tregua, durante casi 30 minutos y que alcalzó a todos barrio de la ciudad, del Terreno al Molinar y de Son Rapinya a sa Calatrava.
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