El buitre negro planea de nuevo sobre el parque natural de Els Ports, en el sur de la provincia de Tarragona, donde han estado ausentes durante décadas. La liberación ocho ejemplares, el pasado 4 de diciembre, representa el último hito de un ambicioso proyecto de reintroducción que busca no solo devolver esta rapaz amenazada a su antiguo hábitat, sino también tejer una red de conectividad ecológica con otras poblaciones de la especie en la Península y en Europa.
La iniciativa es fruto de la colaboración entre el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), el propio parque natural y la Generalitat de Cataluña, con el apoyo de la fundación Rewilding Europe. Los ocho ejemplares, bautizados como ‘Aguait’, ‘Aixada’, ‘Andorres’, ‘Arena’, ‘Argilaga’, ‘Arion’, ‘Arnes’ y ‘Auliva’ por alumnos de primaria de Mas de Barberans, completaron una fase esencial previa a su puesta en libertad: una estancia de entre seis y once meses en un jaulón de aclimatación construido dentro del espacio protegido.
Este recinto, cuya construcción se financió con fondos europeos Next Generation, tiene como objetivo fundamental que las aves se fijen al territorio. De hecho, pocos días después de que este primer grupo tomara el vuelo, el jaulón ya alberga a siete nuevos individuos que seguirán el mismo proceso para ser liberados en los próximos meses.
Ejemplares salvajes
«Esta fase de aclimatación previa es esencial para aumentar las posibilidades de fijación al territorio de los buitres negros liberados, de manera que una vez que alcancen la madurez reproductiva se puedan instalar como nidificantes en la propia zona de reintroducción», afirma Ernesto Álvarez, presidente de GREFA.
Dos buitres negros en el jaulón de aclimatación construido en Els Ports. / GREFA
La procedencia de las aves liberadas es un ejemplo de colaboración interterritorial: cuatro de ellas fueron cedidas por la Junta de Extremadura, dos por el Gobierno de Cantabria y las dos restantes por la Comunidad de Madrid. Todos son ejemplares salvajes que, tras ser recogidos heridos, enfermos o en dificultades y ser recuperados en centros especializados, pasaron por el hospital de fauna de GREFA para una última verificación de su salud antes de su traslado a Tarragona.
Una vez en libertad, su movimiento será monitorizado minuciosamente gracias a emisores GPS/GSM colocados por la organización. «Este seguimiento nos permitirá comprobar hasta qué punto los buitres negros que hemos marcado con GPS visitan otras colonias de la especie, como las de la Sierra de la Demanda (provincia de Burgos y La Rioja) y Boumort (Prepirineo de Lleida) e incluso las establecidas años atrás en Francia o las que se están creando en Bulgaria», indica Álvarez.
Un punto estratégico
El proyecto trasciende con creces la mera liberación de aves. Su ambición es geográfica y ecológica. Els Ports no fue elegido al azar. «Además de un punto estratégico para alcanzar este objetivo, Els Ports, situado al sur del Sistema Ibérico, cumple a la perfección con los requerimientos ecológicos de la especie, al tratarse de un espacio protegido incluido en la Red Natura 2000 de la Unión Europea, con zonas escarpadas y grandes masas de árboles maduros donde nidificar», explica el presidente de GREFA.
El objetivo es claro: crear un núcleo reproductor en esta zona que actúe como eslabón entre poblaciones. «Mediante este proyecto estamos intentando acelerar la recuperación de la especie tanto en el Sistema Ibérico, con la colonia ya creada en la Sierra de la Demanda y la que queremos crear en Els Ports, como en los Pirineos, con el núcleo de Boumort como avanzadilla, para a partir de ahí generar flujos de buitre negro con el resto de poblaciones europeas de la especie con las que también trabajamos», detalla Álvarez.
Esta actuación en Tarragona se enmarca dentro del amplio Proyecto Monachus de GREFA, que despliega esfuerzos paralelos en varios frentes. En la Sierra de la Demanda, en el sector norte del Sistema Ibérico, la organización ha logrado consolidar en tiempo récord una colonia de cría de unas treinta parejas, de las que han nacido más de cuarenta pollos.
Un mosaico de éxitos parciales
En el Prepirineo de Lleida, en la reserva de Boumort, la reintroducción iniciada en 2007 ha dado como fruto una colonia de una veintena de parejas, que este mismo 2025 ha visto nacer trece nuevos pollos. La cooperación traspasa incluso las fronteras españolas. Desde 2012, GREFA traslada buitres negros a los Montes Ródopes de Bulgaria, una labor que ahora continúa bajo el paraguas del proyecto europeo LIFE Rodhope Vulture, coordinado por socios búlgaros y con el apoyo de Rewilding Europe.
En todos estos territorios, el buitre negro llevaba extinguido como reproductor. Su lento retorno es un mosaico de éxitos parciales que se van conectando. El modelo, subrayan desde la organización, se sustenta en la colaboración a múltiples niveles.

Revisión veterinaria de un buitre negro, antes de su marcaje con GPS. / GREFA
«Pocas veces se tiene la oportunidad de influir tan positivamente en la expansión de una especie amenazada actuando durante un largo periodo de años desde tantos puntos del territorio y gracias a un modelo de trabajo basado en la colaboración entre administraciones, empresas y otras entidades e incluso a escala internacional, como la que impulsa GREFA», recuerda Álvarez.














