La Dirección del Plan Insular de Protección Civil del Cabildo de Gran Canaria actualizó el martes la prealerta por riesgo de desprendimientos, que permanecerá vigente hasta el próximo 26 de diciembre tras el paso de la borrasca Emilia que azotó a la isla el pasado fin de semana.
El temporal provocó cortes en varias carreteras, entre ellas la GC-400 a la altura del kilómetro tres, la GC-200 en el acceso a Tirma y la GC-231 en el acceso a Sao, que aún permanecen cerradas. Además, el Ejecutivo insular también desactivó la alerta por fenómenos costeros, que permanecía activa desde el pasado viernes.
No obstante, aunque en Gran Canaria ya no hay alertas ni avisos activos, las precipitaciones continúan siendo las protagonistas en las medianías de la isla. Hasta las 19:00 horas del martes, el pluviómetro de Valleseco había registrado 14 litros por metro cuadrado, mientras que el de Teror recogió 13 litros por metro cuadrado. El miércoles, los chubascos volverán a estar presentes durante la jornada, especialmente en las medianías y el norte de la isla, donde serán persistentes durante el mediodía. En cambio, en la vertiente sur, las lluvias serán más ocasionales.
Las temperaturas también volverán a descender el miércoles, con mínimas alrededor de los nueve grados en la cumbre de la isla y máximas que no superarán los 19 grados en la zona sur. A estas bajas temperaturas se sumarán fuertes rachas de viento en los municipios más altos, que podrían alcanzar hasta los 60 kilómetros por hora.
Aunque el Cabildo de Gran Canaria ha desactivado la alerta por fenómenos costeros en la isla, Lanzarote y Fuerteventura continúan en aviso amarillo por olas de hasta cinco metros y rachas de viento persistentes. El aviso se mantendrá hasta el mediodía y, en principio, se prevé que se desactive el miércoles.
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