La serie final de Verónica Echegui en Netflix: crimen y Gaudí

La serie «Ciudad de sombras», dirigida por Jorge Torregrossa, aterriza este viernes en el catálogo de Netflix con un aura doble: la del suspense criminal y la de la despedida. El proyecto, que adapta la primera novela de la saga protagonizada por Milo Malart, sitúa su acción en la Barcelona más simbólica y menos vista: Gaudí, Sagrada Família, Park Güell… pero tamizada por la sombra del crimen.

El inspector Malart, interpretado por Isak Férriz, regresa a los Mossos tras una suspensión disciplinaria, para colaborar con la subinspectora Rebeca Garrido. Echegui compone aquí uno de sus papeles más introspectivos, entre lo cerebral y lo emocional, con una mirada que parece traspasar la pantalla.

¿Por qué es importante esta serie?

Porque marca un antes y un después en la ficción criminal española. «Ciudad de sombras» combina el ritmo de thriller nórdico con una estética muy mediterránea: la luz de octubre en Barcelona, la piedra caliza de La Pedrera, el eco de las gaviotas en Colonia Güell. El crimen que investiga la pareja protagonista aparece precisamente en la fachada de la icónica obra de Gaudí: un cuerpo calcinado, imposible de identificar.

Rodaje entre luces y secretos

  • El rodaje comenzó en otoño de 2024.
  • Las localizaciones incluyen la Sagrada Família, el Park Güell y Gavà.
  • Algunas escenas interiores han sido recreadas digitalmente.
  • La Colonia Güell y sus crópticas también tienen peso narrativo.

Verónica Echegui: su último papel

La actriz madrileña, que falleció en agosto de 2025, grabó la serie pocos meses antes. Aunque Netflix no ha hecho campaña en torno a su muerte, la emisión funciona inevitablemente como homenaje. Echegui ya había explorado personajes de carácter fuerte y mirada frágil, pero aquí lleva al extremo esa dualidad. Su Rebeca Garrido tiene capas: profesional, intuitiva, herida. Y su tándem con Férriz posee una tensión contenida que recuerda a «True Detective».

En palabras del director, Jorge Torregrossa: «Verónica elevaba cada secuencia. Tenía una intuición brutal para leer el subtexto». Y añadió que gran parte del tono melancólico de la serie le pertenece.

Barcelona, la gran protagonista

No es la primera vez que la Ciudad Condal se convierte en plató de lujo. Pero aquí no se busca la postal: se busca el extrañamiento. El uso de espacios cotidianos (la cripta de la Colonia Güell, los andenes de Provença, las terrazas de L’Eixample) con luz natural y encuadres cerrados crea una sensación de amenaza constante.

La música de Arnau Bataller y la dirección de arte refuerzan ese efecto. También el vestuario, discreto pero cargado de sentido: Rebeca siempre viste en tonos tierra, como si quisiera desaparecer en el entorno.

¿Continuará la saga Milo Malart?

Netflix no ha confirmado si adaptó solo la primera novela o si planea una franquicia. Pero la recepción del público y la solidez de la atmósfera dejan la puerta abierta. Férriz ha declarado en una entrevista que «hay mucho que explorar en el pasado de Malart», y los libros de Blanch ya trazan una evolución emocional compleja.

De momento, «Ciudad de sombras» se alza como un policiaco con alma de tragedia clásica. Y como el canto de cisne de una actriz que sabía mirar sin decirlo todo.

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