Un nuevo estudio sostiene que los humanos antiguos pueden haber aprendido a hacer fuego 350.000 años antes de lo pensado hasta hoy, después de descubrir evidencia sobre un incendio deliberado que tuvo lugar en el actual este de Inglaterra, hace alrededor de 400.000 años. Hasta el momento, el antecedente más claro indicaba que el fuego comenzó a dominarse hace unos 50.000 años.
Un yacimiento arqueológico en Barnham, en el condado de Suffolk, al este de Inglaterra, ha arrojado luz sobre uno de los hitos más importantes de la prehistoria humana: el dominio del fuego. Un estudio publicado en la revista Nature revela que homínidos antiguos, específicamente neandertales, ya creaban y controlaban fuego deliberadamente hace alrededor de 400.000 años.
De confirmarse definitivamente, el hallazgo representa un avance extraordinario en nuestra comprensión de la evolución cultural y tecnológica de los primeros humanos. Hasta el momento, se creía que esta habilidad se había alcanzado hace aproximadamente 50.000 años.
El yacimiento de Barnham revela la evidencia más antigua de fabricación deliberada de fuego
Según una nota de prensa del Museo de Historia Natural de Londres, en el Reino Unido, los arqueólogos han excavado durante décadas en un antiguo depósito de arcilla en Barnham, conocido desde principios del siglo XX por sus herramientas de piedra y restos de fauna del Pleistoceno.
Un equipo liderado por el museo británico ha identificado en ese lugar evidencia de distintas hogueras avivadas en reiteradas ocasiones, junto con herramientas fracturadas por el calor y, en un dato clave para la interpretación del hallazgo, fragmentos de pirita, un mineral que al chocar con pedernal genera chispas útiles para encender fuego.
La presencia de pirita, que no es nativa del lugar, sugiere que estos grupos la trajeron intencionalmente como parte de su tecnología para encender fuego. A diferencia de hallazgos anteriores, que solo mostraban restos de quemaduras o fuego aprovechado tras incendios naturales, el contexto arqueológico de Barnham indica una fabricación consciente de fuego.
“Tan pronto como vimos la pirita, advertimos que habíamos hallado algo extraordinario. Debido a que la pirita no se encuentra de forma natural en ese paisaje, su presencia muestra que tenían la capacidad de hacer fuego a voluntad. Habría sido una parte esencial de un conjunto de herramientas para hacer fuego», indicó en el comunicado el científico Simon Parfitt, uno de los autores del estudio.
El análisis geoquímico de los sedimentos detectó temperaturas superiores a los 700 grados Celsius, consistentes con un hogar controlado, no con simples incendios accidentales. De acuerdo a una publicación de Phys.org, que reproduce información de The Associated Press, este descubrimiento plantea una revisión sustancial de la cronología histórica del uso del fuego.
El hallazgo cambia la línea temporal de la evolución humana y su desarrollo tecnológico
Hasta ahora, la evidencia más antigua de fabricación deliberada de fuego databa de unos 50.000 años en sitios neandertales del norte de Francia, mientras que se sabía que nuestros antepasados aprovechaban fuegos naturales desde hace más de un millón de años. Sin embargo, demostrar la capacidad de iniciar fuego a voluntad ha sido difícil y es escaso el registro arqueológico relacionado. La secuencia de Barnham cambia esta narrativa, empujando ese umbral hasta casi medio millón de años atrás.
En ese sentido, los expertos describen este hallazgo como un punto de inflexión en la historia humana, ya que demuestra que tecnologías complejas surgieron mucho antes de aquello que se creía y en especies diferentes al Homo sapiens, según informa Nature. La evidencia de Barnham no solo convierte al fuego en un artefacto cultural más antiguo, sino que además invita a reconsiderar cómo y cuándo los primeros homínidos dieron forma al entorno que los rodeaba.
Referencia
Earliest evidence of making fire. Rob Davis et al. Nature (2025). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-025-09855-6
Aunque no se han encontrado restos humanos directamente asociados al fuego en Barnham, los investigadores vinculan esta tecnología con neandertales tempranos o grupos emparentados, basándose en fósiles hallados en sitios contemporáneos como Swanscombe y en las características de las herramientas presentes. Esto sugiere que estos homínidos no eran meros usuarios de fuego, sino verdaderos innovadores tecnológicos capaces de producirlo y controlarlo repetidamente.
Más allá de proporcionar calor y protección frente a depredadores, el dominio del fuego implica cocinar alimentos que sean más digestibles y nutritivos, algo que a su vez habría favorecido el desarrollo cerebral. Además, los espacios iluminados alrededor de las hogueras habrían servido como núcleos de interacción social, transmisión de conocimientos y, posiblemente, de algunas de las primeras formas de lenguaje.













