Adjudicado suministro de 124.000 uniformes al Ejército
  1. Acuerdo marco de suministro de prendas de uniformidad
  2. Uniformes de campaña entre 2026 y 2027
  3. Más de 124.000 uniformes
  4. Importe de adjudicación a El Corte Inglés
  5. Pedidos de uniformes congelados desde enero
  6. Prendas que necesitan una reposición frecuente

 

Acuerdo marco de suministro de prendas de uniformidad

Después de una tramitación complicada, ralentizada por recursos y paralizaciones, la Junta de Contratación del Ejército de Tierra fue adjudicando a partir de septiembre de este año los veinte lotes en los que había dividido el acuerdo marco que tenía un valor estimado de 297.516.017,77 euros.

Recibieron adjudicaciones muchas de las empresas que tradicionalmente ya suministraban uniformes y material del equipo individual a las Fuerzas Armadas: Iturri, FECSA, El Corte Inglés…

Confidencial Digital ha consultado un “documento administrativo-tipo para la adjudicación, aprobación del compromiso de gasto y formalización de contratos a través de medios electrónicos” que firmaron el 4 de diciembre un representante de El Corte Inglés y el general jefe de Asuntos Económicos del Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra.

El Ejército de Tierra aprobó gastar 5.156.891,85 euros en un contrato al amparo del Lote 2 del acuerdo marco, que contempla la compra de uniformes de campaña: la camisola y el pantalón de camuflaje pixelado que utilizan los militares.

Uniformes de campaña entre 2026 y 2027

La Junta de Contratación del Ejército de Tierra adjudicó ese lote a El Corte Inglés. El primer paso para comenzar el suministro de uniformes de campaña es este acuerdo.

El plazo de ejecución o fechas estimadas para el comienzo y finalización de su ejecución es desde el 1 de enero de 2026 hasta el 30 de diciembre de 2027.

 

Días antes de firmarse este acuerdo por ambas partes, El Corte Inglés presentó una declaración responsable de ratificación de oferta.

Ahora bien, en esa oferta presentó un presupuesto de 7.279.921 euros.

Más de 124.000 uniformes

Contempla suministrar al Ejército de Tierra 112.532 uniformes de campaña de hombre y 11.463 de mujer.

Los precio sin IVA de la oferta son de 41,50 euros por cada uniforme de campaña masculino y 40 euros por los femeninos.

En total, la oferta de El Corte Inglés se desglosaba en 4,6 millones de euros en uniformes para hombres y 458.520 euros para mujeres.

A eso se le suman 43.841 monos de trabajo a 29,99 euros (1,3 millones en total), 45.202 chambergos (prenda de cabeza) a 6,55 euros por unidad y 32.151 camisas ligeras para vestir con chaleco antifragmentos a 16,81 euros.

Importe de adjudicación a El Corte Inglés

Todas esas prendas del uniforme y equipo individual de los militares costaría, según la oferta de El Corte Inglés, 7,29 millones de euros.

Oferta de El Corte Inglés.
Oferta de El Corte Inglés.

Cabe suponer que finalmente habrá habido una rebaja de precios o un recorte de cantidades, porque el importe de adjudicación total (con IVA) es de 5.156.891,85 euros.

Si el suministro de miles de uniformes de campaña, hasta superar los 124.000 (entre hombres y mujeres), comienza a hacerse realidad de forma ágil a partir del 1 de enero, podría paliar la grave situación que viven muchos militares en el Ejército de Tierra.

Pedidos de uniformes congelados desde enero

Como ya contó Confidencial Digital en mayo, en enero de 2025 se congelaron numerosos pedidos que militares del Ejército de Tierra habían realizado a través de la Aplicación de Vestuario (AVET), la web donde pueden pedir prendas de uniformidad cuando las necesitan.

Los pedidos que se realizaron desde principios de año se retrasaron meses, lo que causó un aluvión de quejas de militares, y llamadas y consultas a los contactos del AVET.

Desde el Cuartel General del Ejército explicaron a Confidencial Digital que “debido a la finalización del anterior contrato de suministro de vestuario el 31 de diciembre de 2024 y a la complejidad añadida del nuevo proceso de licitación —que incorpora recomendaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia—, se ha prorrogado el contrato anterior durante un máximo legal de nueve meses”.

Los motivos que justificaban los retrasos y cancelaciones de los pedidos son tres: la finalización del contrato anterior, la complejidad del nuevo proceso de licitación y las limitaciones legales de la prórroga actual.

“Esta prórroga implica límites tanto temporales como económicos, lo que obliga a priorizar los pedidos más urgentes”, aseguraron desde el Cuartel General del Ejército.

Se priorizó el suministro a los militares desplegados en misiones internacionales, mientras otros muchos veían cómo no les llegaban pedidos de pantalones, botas, chaquetas, camisas…

Meses después, en la web de la AVET apareció el siguiente “mensaje informativo”:

— “En relación con los pedidos realizados por los usuarios a través de AVET, se informa que, debido a la situación provocada por la transición al nuevo sistema de suministro y distribución de vestuario y equipo, se está atendiendo a los pedidos conforme a las existencias reales de prendas y artículos, dentro de la prioridad marcada por el Ejército de Tierra, no siendo factible, a corto plazo, asumir la totalidad de las peticiones tramitadas por los usuarios”.

Prendas que necesitan una reposición frecuente

Los uniformes de campaña son prendas que necesitan especialmente una alta reposición. Los utilizan los militares para ejercicios, maniobras… se someten por tanto a mucho roce, y es habitual que un militar necesite cambiarlo en unos meses porque se le ha roto.

Los problemas de suministro de uniformes se han notado recientemente en la Academia General Militar, de Zaragoza, y en la Academia General Básica de Suboficiales, en Lérida.

En ceremonias solemnes al inicio de este curso académico, como la entrega de sables y la jura de bandera, los alumnos participaron con uniforme de campaña, es decir, el “mimeta” pixelado, en vez del uniforme de gala, también conocido como uniforme “de paseo” o “de bonito”: guerrera caqui con divisas, emblemas y distintivos, y condecoraciones en tamaño normal; camisa blanca de manga larga; corbata negra de nudo; pantalón o falda caquis; zapatos negros (de cordones o de tacón); guantes blancos; y gorra de plato caqui, gorro femenino, boina caqui o prenda específica de la unidad.

En lugar de ese uniforme de gala, los futuros oficiales y suboficiales del Ejército de Tierra formaron y desfilaron con uniforme de campaña (el mimeta), botas, ceñidor y trinchas, y boina verde caqui (en Lérida) o grancé (en Zaragoza).

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