Ver el peregrinar de los socios barcelonistas, de las familias azulgranas emocionadas hacia el nuevo templo del fútbol mundial fue especial. Algunos, recordando momentos pasados vividos, no pudieron evitar que alguna lágrima de emoción asomara por su mejillas. No era un día mas. Era un día muy especial, un día histórico y todos éramos conscientes de lo que estábamos viviendo. Desde que se accedía al recinto con un reluciente blaugrana y un verde espectacular, apenas se repara en los restos de obras que habrían sobresalido en otras circunstancias.
Pero a lo que venían los feligreses era a comulgar con el fútbol del Barcelona, a disfrutar del primer juego y la primera gran fiesta del balompié en el Camp Nou, y a fe que lo consiguieron. Fue una tarde redonda, la primera gran sonrisa y alegría para el barcelonismo. Y es que los jugadores, desde el silbatazo inicial demostraron que eran conscientes de lo que se estaba viviendo ayer en el Estadi. El Barcelona entra en una nueva dimensión, abraza una nueva era, una era de modernidad y futuro que se advierte muy gloriosa e imponente.
Sabían que no podían defraudar y no defraudaron. Siempre se ha dicho que los días de celebraciones son peligrosos y suelen salir mal, pero este equipo se mostró muy serio en todo momento y muy superior al equipo de Nico Williams al que apenas dio opciones de meterse en el marcador.
Fue el más veterano, Lewandowski, un delantero que escribe su nombre como sinónimo de gol, no podía ser otro estando el sobre el césped, el que convirtió el histórico primer tanto de la Catedral barcelonista enganchando con el último que había marcado el 28 de mayo del 2023 un canterano, Gavi en el 3-0 al Mallorca.
Hemos vuelto a casa
Los canteranos lideraron el juego del equipo. El siempre espectacular Lamine Yamal se vistió de oro para realizar regates imposibles y cabriolas espectaculares que doblegaban a todos y cada uno de los rivales. Rondó el gol pero deleitó igualmente. El eléctrico, incombustible y cada vez más importante Fermin López puso la energía en el juego entre líneas, Eric Garcia el equilibrio y el orden en la zonza ancha y Alejandro Balde todo el desborde y velocidad que debe poner un lateral en toda la autopista de la banda izquierda.
El Barcelona honró y dignificó el estreno con un muy buen partido y supo estar a la altura de las circunstancias hasta el punto de cerrar la fiesta como nuevo líder de la competición, aunque solo sea de manera provisional pero quizás como algo premonitorio de lo que puede vivirse en los tiempos futuros. Goleada para empezar sin encajar ningún gol y sin un pero. Una tarde perfecta. Un equipo ganador, ilusionante e intratable que está cogiendo la velocidad de crucero y victoriosa en el momento preciso. Y eso, sin dos de sus artistas más importantes, Pedri y Franckie de Jong.
Fue una fiesta total, una fiesta perfecta, redonda. Volvieron Raphinha y Joan García. Hemos vuelto a casa. Vivimos la primera fiesta con sentimiento culé en estado puro, la primera de muchas. Y por muchos días de gloria más.















