Me parece irresponsable que personas cuya voz es escuchada hagan tan a la ligera este ejercicio de airear sus opiniones sin basarse en datos

El 12 de agosto de 2026 Catalunya vivirá un eclipse solar total por primera vez en más de un siglo. Por eso, desde el Govern han impulsado la jornada ‘Catalunya mira al cel’, que se celebró este jueves 13 de noviembre y contó con la presencia de Sara García Alonso (36), astronauta y bióloga molecular.

La joven es uno de los referentes españoles en el mundo de la astronomía, de ahí que los compañeros de ‘El País’ aprovecharan esta jornada para entrevistarse con ella. Sara reivindica en la charla con el citado medio que se aprovechen fenómenos como el próximo eclipse solar para hacer divulgación en ciencia, ámbito que se ha visto muy afectado en los últimos años por la desinformación y los bulos.


Sara García Alonso junto a otros astronautas de la ESA.

ESA

«Conviven bulos y desinformación con datos reales y creo que la gente está bastante perdida sobre qué es cierto y qué no es cierto. (…) Parecía que se había abierto una campaña en la que todo el mundo apoyaba a la ciencia, especialmente en casos como la pandemia. Y ahora siento que vuelve a haber un rechazo, y que hechos y opiniones se confunden demasiado a menudo», cuenta Sara. 

Precisamente la pandemia hizo que mucha gente salieran a dar su opinión o exponer sus teorías sobre lo que creen que realmente la originó. Algo que para Sara es inaceptable: «Me frustra bastante cuando opiniones que la ciencia ha desacreditado durante tanto tiempo vuelven a estar encima de la mesa. Pensé que eran capítulos que ya habíamos pasado».

Sara García Alonso

Sara García Alonso

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Algunas de estas voces que se alzaron durante la pandemia fueron las de rostros conocidos que o bien se posicionaron en contra de las vacunas o bien afirmaban que el virus había sido creado aposta en los laboratorios. Desde ese momento, influencers, actores e incluso futbolistas han hablado abiertamente, sobre todo en redes sociales, sobre otras teorías conspiranoicas, como por ejemplo que los aviones que vemos en el cielo nos fumigan.

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«Me parece muy irresponsable que personas cuya voz es escuchada, y que influyen, y que pueden ser un espejo en el que muchas personas se miren, hagan tan a la ligera este ejercicio de airear sus opiniones sin basarse en datos. Está bien cuestionarse las cosas, eso no lo voy a criticar, pero hay que poner ciertos límites. (…)», concluye la astronauta para ‘El País’.



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