Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los ciudadanos que siguen una alimentación saludable a rajatabla es, sin duda, el apetito ocasional. Esa gula que invade nuestra cabeza de manera espontánea y que es difícil de ignorar en numerosos momentos, puede hacer que caigamos en la tentación, incluso para los de voluntad más férrea. En este sentido, podemos contrarrestar ese deseo con un snack saludable y delicioso a partes iguales.
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Si no se nos viene ninguna idea a la cabeza, podemos acudir a las múltiples propuestas que nos sugieren numerosos chefs e influencers en redes sociales para solventar este inconveniente tan frecuente entre la población. Encontramos un ejemplo muy representativo de ello en una de las últimas publicaciones en Instagram de la cocinera en redes Inés Basterra, en la que nos enseña como preparar unos aros de calabacín sabrosos e ideales para nuestro organismo.
En minutos y sin necesidad de freír
“Aros crujientes de calabacín sin freír, un snack saludable que te va a encantar”, declaraba la joven en el vídeo. Y es que una de las ventajas de esta elaboración es su simplicidad a la hora de efectuarla con muy pocos ingredientes. Estos son calabacín, dos huevos, 30 gramos de queso parmesano en polvo, copos de maíz sin azúcares y aceite de oliva virgen extra. Con todos ellos reunidos, podemos ponernos manos a la obra.
Para empezar, cortaremos el calabacín en varias rodajas y eliminaremos el centro de la misma con la ayuda del tapón de una botella, de manera que quede un agujero en el centro de las mismas. Por otro lado, nos encargaremos de preparar un rebozado introduciendo en un recipiente un huevo, la cantidad de sal y pimienta y que deseemos, y el queso parmesano, y los batiremos contundentemente para que queden bien integrados los unos con los otros.
Perfecto para cualquier momento del día
En otro recipiente diferente, dispensaremos una cantidad generosa de copos de maíz sin azúcares. Será el momento de cubrir los aros de calabacín con la mezcla anterior para rebozarlos en los copos y que estos queden pegados en su superficie, repitiendo el proceso con todas las unidades que deseemos. Por último, añadiremos un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima antes de meterlos en el horno a 200 grados hasta que adquieran un tono dorado.
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En caso de contar con una freidora de aire, podemos prepararlas en la misma a unos 180 grados, comprobando de vez en cuando su estado, ya que estarán listos en cuestión de minutos. Independientemente del electrodoméstico que empleemos, las extraeremos en el momento justo para emplatarlas y disfrutar de su sabor y su textura realmente crujiente.
Esta receta se consolida como un remedio efectivo en el que el deseo de picar entre horas es irrefrenable, saciando el apetito con una elaboración sencilla, sana y apetecible en cualquier momento del día. Además, nos permitirá seguir con nuestra dieta saludable sin ningún tipo de excepción.














