Las caras de todos los socios y aficionados que entraban en el Camp Nou reflejaban mucha emoción. Esa emoción que uno siente cuando vuelve a su casa tras mucho tiempo fuera. En el palco, los abrazos entre directivos y su presidente fueron muy sentidos. Las lágrimas de la vicepresidenta Elena Fort al encontrarse con Joan Laporta fueron la muestra de lo que se ha sufrido hasta llegar al día de hoy.
El estadio está en obras y eso no es noticia, pero, una vez en el interior, el aspecto es inmejorable. Es cierto que el cambio físico no es notable y que alguno podría pensar que se encontraría con un Camp Nou muy distinto, pero mejor así. El estadio es el mismo, muy reconocible, pero todo tiene aspecto de que será más cómodo, más amplio y más moderno.
Hay muchas ganas de volver a casa, y la prueba es que las 23.000 entradas que se pusieron a la venta se agotaron de inmediato pese a tratarse de un entrenamiento en la mañana de un día laborable. Hoy es un día especial, uno del que todos los que hemos asistido al estadio podremos presumir durante años recordando que estuvimos allí.
Dicho esto, algunos harán la lectura de que también hoy es el primer acto electoral de Joan Laporta con vistas a las elecciones que se celebrarán en el primer semestre del próximo año. Pues, y si es así, todo indica que será muy complicado derrotarlo. Laporta ha superado con éxito el primer regreso de la afición. El Camp Nou tiene una pinta extraordinaria y la ilusión vivida hoy reanima al socio tras mucho tiempo fuera de casa. Ahora solo falta que el equipo recupere el nivel deportivo de la pasada temporada para que la fiesta sea total.











