Sorpresa en Reino Unido. La tasa de inflación se ha mantenido en septiembre en el 3,8%, la misma cifra que registró el Índice de Precios al Consumo (IPC) en agosto y julio. Las cifras reportadas por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, por sus siglas en inglés) han sido mejores que las expectativas del consenso, que auguraba un aumento del coste de la vida hasta el 4%.
Con el dato de septiembre, ya son doce los meses consecutivos en los que el IPC de Reino Unido se mantiene por encima del objetivo del 2% fijado por el gobierno. Precisamente por ello, la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, anunció la semana pasada que incluiría una serie de políticas en su presupuesto para reducir algunos de los costes que afrontan los ciudadanos.
Reeves ha sido clara tras conocer estas cifras: «No estoy satisfecha. Durante demasiado tiempo, nuestra economía se ha visto estancada, con la gente sintiendo que invierte más y recibe menos. Eso tiene que cambiar», ha remarcado.
«Todos en el Gobierno somos responsables de apoyar al Banco de Inglaterra para reducir la inflación», ha incidido la ministra de Hacienda, que presentará su presupuesto el próximo 26 de noviembre.
Según ha explicado la ONS, el transporte fue el sector que más contribuyó al aumento de la variación al alza del IPC, y es que aumentó un 3,8% interanual, por encima del 2,4% registrado en agosto. Por su parte, el ocio y la cultura, y la alimentación y las bebidas no alcohólicas contribuyeron en mayor medida a la disminución.
En este sentido, Estadística destaca que los precios de los alimentos se han reducido al 4,5% en septiembre, desde el 5,1% registrado agosto, lo que supone la primera desaceleración desde marzo.
El IPC básico (excluyendo energía, alimentos, alcohol y tabaco) aumentó un 3,5%, frente al 3,6% de agosto. Además, la tasa anual del IPC de bienes aumentó ligeramente, del 2,8% al 2,9%, mientras que la tasa anual del IPC de servicios se mantuvo sin cambios en septiembre, en el 4,7%.
Es probable que estas cifras, mejores de lo previsto, reaviven la posibilidad de un recorte de los tipos de interés por parte del Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) antes de que acabe el año. Y aunque no se espera ninguna reducción en su próxima reunión del 6 de noviembre, aún queda una cita más marcada en el calendario, el 18 de diciembre.
Los responsables de política monetaria del BoE se han mostrado preocupados por la inesperada persistencia de la inflación, y de ahí que ahora vuelva a hablarse de la posibilidad de un recorte de tipos.
Las últimas previsiones del Banco de Inglaterra, publicadas en agosto, sugerían que la inflación alcanzaría un máximo del 4% en septiembre antes de descender hacia el objetivo del 2% durante el próximo año.










