Un brote de hepatitis A en la provincia de Zaragoza ha dejado tres casos, uno de ellos de un menor de 4 años de edad. A este se suman otros dos afectados, que han sido confirmados por serología, según informa Salud Pública en el último Boletín Epidemiológico de Aragón.
En concreto, los dos casos confirmados por serología son familiares, y el tercer afectado, el menor de 4 años, estuvo en contacto con ellos en una ludoteca. Con todo, desde Salud Pública ya se han dado las recomendaciones oportunas para prevenir la extensión del brote, como son la vacunación de contactos domiciliarios, en la ludoteca y, en este último caso, también en una ludoteca.
La hepatitis A es una infección hepática muy contagiosa que provoca una inflamación del hígado y que afecta también a su funcionamiento. Las causas más comunes son algunas como ingerir alimentos o agua contaminados o por contacto directo con personas u objetivos ya infectados. Además de la vacunación, para evitar la transmisión del virus se sugiere mantener buenos hábitos de higiene.
Entre los principales síntomas están algunos como un cansancio y debilidad inusuales; naúseas, vómitos y diarreas de forma repentina; dolores abdominales; heces de color arcilla o gris o pérdida del apetito, entre otros. Estos pueden ser leves y desaparecer a las semanas, aunque hay ocasiones en las que esta infección puede prolongarse durante varios meses. Los casos más leves no necesitan tratamiento, y la mayor parte de los afectados se recuperan por completo y sin daños permanentes.
Otras enfermedades
Además del brote de hepatitis A, el último Boletín Epidemiológico de Aragón notifica casos de enfermedades de baja incidencia en la provincia de Zaragoza. Por un lado, uno de fiebre Q, una zoonosis poco común que es causada por la bacteria Coxiella burnetii y que se puede encontrar en el ganado, vacuno, ovejas o cabras, entre otros mamíferos.
Asimismo, Salud Pública también ha registrado un caso de fiebre exantemática mediterránea, que es provocada por la bacteria Rickttesia, que se contagia por la picadura de la garrapata del perro; un caso de leptospirosis, una infección de la sangre, y un caso de tularemia, una enfermedad infecciosa que se transmite a personas por contacto con animales infectados o sus fluidos, por picaduras de insectos o por consumo de agua o alimentos contaminados.














