En el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria, donde el rumor de los mástiles suele ser la única banda sonora, la rutina se rompió en mil pedazos. No por una tormenta. Ni por un accidente. Lo que irrumpió en la calma fue algo mucho más raro, mucho más inesperado. Fue la presencia magnética de John Travolta. Sí, ese John Travolta. El de Grease, el de Pulp Fiction, el de Fiebre del sábado noche. El mito. El ícono. El hombre convertido en leyenda.
La producción rodó una pequeña escena en este lugar de la capital grancanaria, después de haber filmado previamente algunas escenas en Sardina del Norte, en Gáldar.
Un vídeo del usuario de TikTok @alelm04_ (Ale López) recoge uno de esos momentos mágicos: Travolta, relajado, sonriente, saludando a fans como uno más del pueblo. Un gesto que ha multiplicado el alcance del rodaje en redes sociales y ha convertido la producción en un fenómeno viral.
Pero esta vez no vino a bailar ni a empuñar una pistola. Esta vez vino a reconciliarse con una hija, a salvar a un nieto, a sobrevivir al mar y a sí mismo. O al menos, su personaje: Bill Pierce, protagonista de «Mareas Negras», la película que está transformando la costa grancanaria en escenario de tensión, emoción y redención.
La película ha transformado al tranquilo pueblo pesquero del noroeste de Gran Canaria, en el epicentro de una producción internacional cargada de dramatismo, tensión y espectáculo. Y su llegada no ha pasado desapercibida: decenas de vecinos y curiosos han vivido un momento que jamás olvidarán, cuando el actor, cercano y sonriente, se dejó abrazar por el cariño de un pueblo que ya lo siente parte de su historia.
John Travolta sigue su rodaje en aguas de Gran Canaria / Acfi Press
Detrás de las cámaras está Renny Harlin, director de obras míticas como La jungla de cristal 2 o Máximo Riesgo. Su regreso al cine de acción y suspense está marcado por una mirada más íntima, sin perder la adrenalina que caracteriza su estilo. Y lo hace desde las costas volcánicas de Gran Canaria, cuya fuerza natural se convierte en escenario perfecto para esta batalla entre el hombre y la naturaleza.
El sello de Gran Canaria
No solo el paisaje es canario. También lo es el productor Adrián Guerra, uno de los grandes talentos del cine español, que lidera el proyecto a través de Nostromo Pictures. Su implicación refuerza el compromiso del sector audiovisual canario con producciones de alta calidad y proyección internacional.
La elección de Gran Canaria como plató natural no es casual: sus incentivos fiscales, su clima, su diversidad paisajística y su experiencia en grandes producciones la convierten en uno de los destinos más codiciados por la industria cinematográfica mundial.

John Travolta sigue su rodaje en aguas de Gran Canaria / Acfi Press
Durante el rodaje, las calles de Sardina del Norte han sido testigos no solo de cámaras y claquetas, sino de emociones reales. Vecinos compartiendo cafés con técnicos, turistas asombrados al ver de cerca a una estrella mundial, y sobre todo, un actor que no dudó en acercarse, saludar, abrazar, reír. Aunque ha sido confirmada como una de las localizaciones principales, el resto de los escenarios permanecen en absoluto secreto. Las medidas de seguridad impuestas por la producción buscan garantizar la concentración del equipo y evitar filtraciones que puedan afectar el ritmo del rodaje o la experiencia cinematográfica.
Lo que sí se sabe es que el rodaje continuará en varios enclaves costeros de Gran Canaria, que permitirán recrear con realismo los peligros del mar abierto.














