«Para los jóvenes, todo lo que signifique más fiesta siempre es una buena noticia», afirma Paula Ferrari. Y es que preguntar a un joven si quiere más fiestas es como ofrecerle un caramelo a un niño: solo lo rechazará si está enfermo.
No es extraño, entonces, que muchos vean con buenos ojos la pseudoverbena que el Ayuntamiento de Palma organiza en forma de macroconcierto para septiembre, en el marco de las fiestas de la Mare de Déu de la Salut, patrona de la ciudad.
Sin embargo, estos mismos jóvenes también abogan por que la fiesta se extienda a los barrios y que las subvenciones se repartan de forma equitativa, para evitar que «toda la celebración se concentre en un solo sitio».
«Si la fiesta se lleva a los barrios, también podrán disfrutarla quienes no pueden venir al centro», explica Marta Barceló. La joven cree que unas nuevas fiestas «farien ciutat»y que estas deberían ser gratuitas: «Que no se tenga que pagar motivaría mucho más a los jóvenes a salir de casa para divertirse y socializar».
Emma García cree que Palma está huérfana de fiestas de verano, lo que obliga a los jóvenes a desplazarse a otros pueblos para disfrutar de sus verbenas. «Es aburrido y estropea la diversión. Tienes que ir a un pueblo como Binissalem, y si no tienes coche ,debes coger el autobús a las cinco de la mañana. Es complicado», comenta.
Para Emma, la fiesta ideal sería «una celebración de media tarde hasta la noche, con buen ambiente, conciertos y DJs, que permita a los jóvenes de Palma conocerse». Además, propone organizar varias celebraciones en diferentes barrios, «con distintas formas de fiesta y cultura.
Julia Gil prefiere que las celebraciones estén cerca de casa para no preocuparse por el coche. Su fiesta ideal sería al lado de la playa, «para que mucha gente pueda ir caminando si la playa está cerca».
La mayoría coincide en que las fiestas de verano también deben pensarse para los jóvenes. Aina Oliver señala como referencia las neofiestas de otros municipios, como s’Estrucada de Llucmajor, que podrían ser un buen reflejo donde podría mirarse Palma.
Asimismo, admite que hacer una neofiesta en la ciudad podría ser complicado «al ser un lugar tan grande y con tanta gente».
Protestas por el concierto
la Federació d’Associacions de Veïns de Palma ha expresado su protesta por el coste del nuevo macroconcierto, mientras que los barrios han sufrido recortes en sus fiestas tradicionales.
El Ayuntamiento ha destinado 332.000 euros al espectáculo previsto para el sábado 6 de septiembre en el Parc de la Mar. Se trata de una nueva apuesta municipal con las que pretenden rivalizar con las de Sant Sebastià, que se celebran en pleno invierno.
«Todos los recortes en las subvenciones para las fiestas de barriadas de Palma este año han ido a parar a estas nuevas ‘fiestas de verano’», denuncia Maribel Alcázar, presidenta de la federación vecinal.
Subvenciones
Desde la Federació d’Associacions de Veïns de Palma recuerdan que muchas asociaciones de vecinos aún no han recibido las subvenciones correspondientes a sus celebraciones.
«Las asociaciones de vecinos luchan por conseguir cada céntimo para organizar fiestas con tradición, mientras el Ayuntamiento se gasta una gran cantidad en un macroconcierto», añade.
La necesidad de ingresar cuanto antes las subvenciones que otorga el Ayuntamiento de Palma responde a los gastos que las asociaciones de la Federación vienen acumulando desde el 1 de enero. Según los datos aportados por el colectivo vecinal, en total, para 32 barriadas, destinados a fiestas como la Navidad, Reyes, las hogueras, el carnaval, la nit de les ànimes de los barrios, las fiestas de verano y otras de carácter específico, contaban con 128.000 € para todo el año. Sin embargo, esa cantidad aún no se ha abonado «cuando ya se ha celebrado la mayor parte de los festejos», denuncia la Federación.
Expandir fiesta a las barriadas
«La fiesta no debería concentrarse en un solo lugar, sino expandirse por las barriadas», explica Sabatino Ventrice, vecino de Son Ferriol. Él afirma que le gusta participar en las fiestas y está a favor de que el Ayuntamiento promueva más celebraciones, pero recuerda que Palma es mucho más que el centro: «Cada pueblo y barriada tiene su propia historia y memoria».
La opinión parece unánime: Palma quiere fiesta. Tras el cierre de varios bares populares y las estrictas normativas que limitan la actividad nocturna pasada la medianoche, los puntos neurálgicos de la ciudad se extinguen poco a poco. Los jóvenes llonguets están ávidos de diversión. Las nuevas celebraciones patronales de verano son vistas por ellos como una oportunidad para desmelenarse, reencontrarse con amigos y compartir con la familia. Para muchos, es también un intento del Ayuntamiento por devolverle vida y alma a una ciudad que, poco a poco, ve como su llama se apaga.
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