Joan Punyet Miró (Palma, 1968), nieto del genio catalán y guardián de su legado en el mundo, cuenta con una carrera artística iniciada en los años noventa en EEUU en la que cultiva la pintura, la poesía e incluso la música, disciplinas que en su caso se retroalimentan unas a las otras. Y que combina de forma natural con la difusión de la obra de su abuelo.
¿En qué se ha inspirado para crear la obra artística de la tercera edición del Foro Mediterráneo?
Una obra artística debe reunir para mí tres factores esenciales: poesía, color y volumetría. Por eso, lo primero que hice antes de realizar esta obra para el Foro Mediterráneo fue encontrar la obra de Francis Picabia La Sainte Vierge, que es el primer automatismo cromático que existe, la creación de un dadaísta que quería asesinar la pintura convencional y clasicista. Ese gesto automático también se encuentra en el libro Campos magnéticos , de André Bretón y Philippe Soupault, que escriben sin pensar. Mi obra es un gesto automático, la intuición pura que plasma un accidente. Qué hay más automático y más destructor que una tormenta en el Mediterráneo. Pensé que la esencia pura del Mediterráneo es violenta, imprevisible e inhóspita. Y un golpe de color azul sobre un papel artesanal me pareció como hacer un retrato del alma del mar.
Obra de Joan Punyet Miró realizada para el Foro Mediterráneo. / B. Ramon / DM
¿Hay más referencias?
Evidentemente está el poema de Mallarmé El Azul, una síntesis del cielo azul Mediterráneo y del mar. Y esa poesía supuso también una gran influencia a la hora de pensar qué tipo de estructura deseaba hacer. Y finalmente también me influyó la obra de mi abuelo L’Or de l’Azur, de 1967, que enfatiza la importancia del color azul y sintetiza el baile automático del pincel de Joan Miró sobre el lienzo blanco encuadrado en un marco dorado, como si fuese el color más importante del mundo. Y yo, nacido en Palma. Y toda la vida en casa de mis abuelos, con el color azul del cielo y del mar, pues son factores que me han conducido a realizar esta obra tan visceral, tan directa y tan automática que está llena de frescura y dinamismo para este gran evento del Foro Mediterráneo.
¿En su proceso creativo conviven siempre el impulso de lo automático y la reflexión sobre obras artísticas o literarias?
Lo que me ayuda a crear es el mundo de los sueños. En segundo lugar, la poesía que leo. Y en tercer lugar, la supraconciencia, el acceso al más allá y a la dimensión que encontramos después de la muerte. Estos tres factores me acercan a la eternidad y al vacío. Entonces, a través del vacío, lo onírico y la poesía puedo visualizar un gesto eterno, que escapa a la figuración para acercarse a la abstracción, por eso creo siempre en lo intuitivo y en lo cercano al automatismo.
¿Hay fronteras para usted entre las diferentes expresiones artísticas que cultiva, de la poesía a la pintura pasando por la música?
Poesía, pintura y música forman parte de un conjunto creativo que en mi caso se retroalimentan. Cuando leo un poema también lo pinto. Cuando compongo una canción musico un poema que he escrito antes. Y cuando leo un libro intento aplicar su sinopsis a una pintura otorgando color a cada palabra. Esa es la fuerza d e mi inspiración.
¿Se siente libre o tiene que regirse por unas normas, teniendo en cuenta en que es la persona que representa a Miró en el mundo y el guardián de su legado?
Como guardián de la obra de Miró es mi responsabilidad a la hora de pintar y escribir ser fiel a su legado, que es la libertad absoluta por encima de todo y lo intuitivo, aquello que viene del corazón, del alma y del espíritu. Y ahí es donde encuentro la paz creativa para llegar al tuétano de lo que llamo un cuadro poema o un gesto automático.
¿De dónde surge esa idea que expresa de la supraconciencia?
En el año 1998 me operaron a corazón abierto en Nueva York. Mi corazón estuvo fuera de mi pecho durante cinco horas y me sentí flotar un metro por encima de mi cuerpo, entre la vida y la muerte, en un purgatorio. Y desde esa experiencia un 25% de mi espíritu jamás regresó a la Tierra. Me rendí a la vida, me sometí a la ruleta del azar. Ya no voy contracorriente, no peleo. Y abrazo la vida como llega. Lo que me ocurre es para abrir otra puerta en una pintura o o en un poema. Eso me ha desvinculado del qué dirán.
¿Le costó superar el pudor de mostrar su propia obra teniendo como abuelo un genio universal?
Fue una ventaja entender que Joan Miró está en mi línea sanguínea y también en mi subconsciente, así como los días que pasé con él en el estudio y en Son Abrines rodeado de poesía y pintura. Luego tuve que alejarme de Mallorca yéndome cinco años a EEUU para empezar a pintar en 1992, lo que me cambió la vida y supuso una ruptura interior. Desde ese momento nunca he dejado de hacerlo, porque lo siento como una necesidad existencial. Para mí no es un ejercicio banal. Empezar con Joan Miró sin alejarme de él fue enterder lo que me enseñó: la libertad y la fidelidad a uno mismo.
¿Cuando está trabajando en el estudio se ha imaginado alguna vez en diálogo con él?
Siempre. Reflexiono sobre lo que pensaría de mis obras. Y eso me ayuda a conseguir una pintura más depurada, abstracta y cercana al mundo de la poesía y el color, alejándome de la figuración. En el estudio no tengo reloj. Soy permeable a la vida y sus avatares. Y me dejo abrazar por lo accidental, por la verdad.
¿Cuenta con personas de confianza que le ayuden a validar sus obras antes de mostrarlas en público por primera vez?
En mi reciente exposición de Manila escribí un poema en inglés en la pared que pasó antes por cinco escritores de EEUU que conozco. En el estudio, al terminar una pintura una serie llamo a críticos para que me den su opinión. Y a partir de ahí destruyo la obra o sigo trabajando en ella o en la serie en la estoy ocupado, porque siempre trabajo por series. Ahora estoy trabajando en tres obras: Miró erótico, Miró espiritual y Miró simbólico. Y tras la exposición de Manila, en tres semanas expongo en Tokio y en septiembre lo haré en Deià. Y ya tengo en la cabeza un nuevo proyecto para el año que viene, algo totalmente distinto.
¿Qué trabajo lleva a cabo en Successió Miró?
Nos ocupamos de las tres fundaciones, de Barcelona, Palma de Mallorca y Mont-roig del Camp, de exposiciones y también de publicaciones. En París, nos encargamos además de denunciar las falsificaciones de Miró que van surgiendo, ya que cada vez hay más y mejores. Y constantemente colaboramos con doctorados, profesores, comisarios e investigadores que trabajan en la vida y obra de Joan Miró.
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