Lo que comenzó como una transformación vial ineludible para mejorar la movilidad entre las poblaciones de Elche y Santa Pola ha terminado convertido en un símbolo de abandono institucional. El desdoblamiento de la carretera CV-865, diseñado como una gran vía parque con dos carriles por sentido, carril bici y glorietas de seguridad, lleva más de dos años paralizado, sin fecha concreta para la reanudación de las obras que nacieron hace ya tres lustros.
La vegetación coloniza ya la mediana, hecha de adoquines para evitar los adelantamientos que antaño segaron decenas de víctimas, también glorietas y arcenes han ido cubriéndose de matas que pasarán del verde de la primavera al amarillo del verano, anunciando un incendio cualquier día que alguien tire una simple colilla por la ventanilla de su vehículo.
El aspecto es de desolación, sin perder de vista la posibilidad de un incendio porque todo está muy seco. | MATÍAS SEGARRA
Sobre cuándo se reanudarán los trabajos sobre uno de los tres tramos que aún faltan, la Administración que heredó el proyecto, la de Carlos Mazón, se escuda en el trámite de las expropiaciones, pero sin consignación presupuestaria para lo mollar, los trabajos de construcción. Este año se cumplen los 15 desde que se puso en marcha el proyecto que sigue inacabado y tanto han cambiado las cosas desde entonces que hasta el diseño de las luces que iluminan -a veces en exceso- este vial, ha ido modificándose a medida que avanzaban las nuevas tecnologías de modo que se nota que cada tramo se ha hecho en una época distinta porque ni se parecen entre sí.
Desde 2010
En 2010 comenzaron los trabajos del primer tramo en el término municipal de Santa Pola, desde el acceso sur de la villa marinera hasta la rotonda de Els Bassars, a la altura de la Vereda de Sendres, ya en término municipal ilicitano. Aquel primer esfuerzo inversor incluyó más de dos kilómetros de desdoblamiento con glorietas, iluminación led y medidas de seguridad vial. La actuación concluyó en 2012 y fue recibida como un avance importante en una carretera que, por entonces, ya superaba los 12.000 vehículos diarios en temporada alta, un 25 % menos que ahora. Lo que nadie esperaba es que 13 años después la obra siguiera incompleta.
Durante la década siguiente, el proyecto languideció y el tramo de Elche se decidió que fuese ejecutándose por fases. Entonces se dijo para agilizar los trámites y porque era más fácil de financiar de forma plurianual. En este contexto, hasta 2021 no finalizó el tramo que conectaba Santa Pola con el cruce con la partida ilicitana de Valverde; en 2022, se completó otro tramo hasta las inmediaciones de Perleta. Ambos mejoraron de forma significativa la circulación, redujeron la siniestralidad y permitieron conectar pedanías históricamente mal comunicadas. Estas fases representaron casi la mitad de los 11,5 kilómetros previstos.

Los arbustos son más altos que los vehículos y tapan la visibilidad / Matías Segarra
El tramo actual pendiente, entre los kilómetros 3,6 y 5,5, con un presupuesto de 3,8 millones de euros, se encuentra parado y con dos años largos de conos situados en mitad de la carretera para que el conductor sepa dónde comienza o acaba el carril doble. La excusa fue el proceso de expropiación de terrenos, con un coste dijo la Generalitat de 197.000 euros, dentro de un plan técnico valorado en 532.600 euros. Una cifra muy baja para justificar años de espera y un entorno físico completamente degradado.
Mantenimiento
En estos momentos la carretera ofrece dos imágenes contrapuestas, la nueva y moderna de carriles duplicados, y la pendiente hacia Elche, donde la maleza ha crecido sin control por falta de mantenimiento. No se puede ver qué hay al otro lado de algunas rotondas porque los arbustos lo tapan. Y aún quedan dos tramos más, hasta la Ronda de Elche. Su complejidad técnica es mayor: discurre por zona urbana y con alto riesgo de inundabilidad, lo que exige actuaciones hidráulicas complementarias, aún sin proyecto final aprobado.
El tráfico medio de esta carretera supera los 5.000 vehículos diarios en temporada baja, y puede alcanzar los 15.000 en verano, según datos técnicos incluidos en los estudios previos de movilidad. Elche y Santa Pola, conectadas por esta vía, forman parte de un eje turístico, laboral y residencial clave del sur de Alicante. Además de servir como corredor hacia el litoral, es una ruta estratégica para miles de turistas, especialmente ilicitanos que tienen su segunda residencia en la villa marinera, aunque también de Madrid o País Vasco y Navarra, o de Castilla-La Mancha.
Explicación
La ausencia de una explicación clara sobre los motivos de la paralización, más allá de que para la Generalitat no hay presupuesto disponible, agrava la sensación de abandono. La oposición municipal ha reclamado públicamente que se dé un calendario realista para completar la vía, pero la Administración autonómica evita comprometer fechas.
Todo ello en un contexto político donde abundan las obras anunciadas pero no ejecutadas. Como ejemplo, el plan Edificant acumula más de 17 proyectos paralizados en la provincia de Alicante, según denuncias recientes. El desdoblamiento de la CV-865 ha quedado atrapado en ese mismo patrón: anuncios repetidos, licitaciones parciales y cronogramas incumplidos.
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