Borja Quiroga, nefrólogo, especialista en diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades renales, advirtió que “la espuma en la orina puede ser un dato de que estemos perdiendo proteínas”. Aquí te contamos los motivos detrás de su declaración.
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Cuál es la relación entre la orina y los riñones
En una entrevista para el podcast ¿Cómo comes?, Borja Quiroga resaltó que la observación de la orina aporta mucha información sobre la salud renal y otras funciones corporales esenciales. Uno de los aspectos más reveladores es la presencia de espuma. “Yo siempre les digo como si fuera la cerveza. ¿Qué traduce eso? Que perdemos proteínas”, advierte.
No se refiere a la espuma generada por la fuerza del chorro, algo común sobre todo en los hombres, sino a la que permanece en el inodoro una vez concluida la micción. Esa espuma persistente puede indicar que las proteínas están siendo eliminadas a través de la orina.

Borja Quiroga, nefrólogo: “La espuma en la orina puede ser un dato de que estemos perdiendo proteínas”
Otro indicador clave es el color. En primer lugar, señala que está el rojo y se trata de sangre que proviene de la vía urinaria, ya sea por una cistitis, una piedra u otra causa. Sin embargo, el matiz más alarmante es el marrón oscuro: “Cuando el riñón deja escapar glóbulos rojos, tiñe la orina color coca-cola, coñac, marrón. Y eso es un dato de enfermedad renal irrefutable”, alerta Quiroga en el pódcast ‘¿Cómo comes?’.
En definitiva, si la orina adquiere un tono anómalo de forma persistente, especialmente marrón, es imprescindible acudir al médico. Una orina espumosa, rojiza o marrón debe ponernos en alerta. Por el contrario, una orina que oscile entre el amarillo claro y el transparente denota un riñón que está funcionando correctamente.
Cómo limpiar los riñones
Los National Institutes of Health (NIH) recomiendan adoptar hábitos saludables para limpiar los riñones. En primer lugar, es fundamental mantenerse activo: realizar actividad física regular, como caminar o bailar, durante al menos 30 minutos la mayoría de los días de la semana ayuda a reducir el riesgo de daño renal.
Otro aspecto es controlar periódicamente los niveles de azúcar en sangre. Cuando el organismo no utiliza correctamente la glucosa, los riñones deben esforzarse más para filtrar la sangre, lo cual, a largo plazo, puede derivar en un deterioro de su funcionamiento.
La presión arterial también influye de manera directa en la salud renal. Si la tensión supera habitualmente los 140/90 mm Hg, es importante consultar con un profesional para implementar cambios en el estilo de vida o, si fuera necesario, iniciar tratamiento farmacológico.

Borja Quiroga, nefrólogo: “La espuma en la orina puede ser un dato de que estemos perdiendo proteínas”
Seguir una dieta equilibrada y mantener un peso saludable también es importante. Se aconseja reducir el consumo de sodio, carnes procesadas y otros productos que puedan dañar los riñones, a la vez que se opta por una alimentación basada en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras.
La hidratación adecuada es otro pilar para proteger los riñones. Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día contribuye a eliminar sodio y toxinas, reduciendo el riesgo de formación de cálculos y otras enfermedades renales.
El NIH también advierte sobre los efectos del tabaco y los medicamentos de venta libre en la salud renal. Fumar disminuye el flujo sanguíneo hacia los riñones, afectando su capacidad de filtración, por lo que se recomienda evitarlo. Asimismo, el uso prolongado o excesivo de antiinflamatorios no esteroides (AINE) como ibuprofeno o naproxeno puede dañar los riñones.
Además, realizar revisiones periódicas de la función renal es esencial para detectar alteraciones de manera temprana. Si existen factores de riesgo conviene someterse a análisis regulares para evaluar la salud de los riñones y actuar oportunamente ante cualquier anomalía.
Esta información no sustituye en ningún caso al diagnóstico o prescripción por parte de un médico. Es importante acudir a un especialista cuando se presenten síntomas en caso de enfermedad y nunca automedicarse.












