La sombra de una guerra nuclear vuelve a oscurecer el futuro del planeta. Vladímir Putin ha amenazado en varias ocasiones con lanzar contra la OTAN los misiles más potentes de su arsenal, mientras China y EEUU prosiguen de forma más discreta de sus avances en la materia. A pesar de firmar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, algunos países todavía no han ratificado su participación y la propia Rusia no descarta la posibilidad de nuevos ensayos con cabezas nucleares ‘vivas’, ya sea en superficie o en instalaciones subterráneas. 

Otros países con capacidad nuclear, entre los que no se cuenta España, parecen apostar por una vía alternativa para realizar los tests necesarios con los que culminar el desarrollo de nuevo armamento. Es el caso de Reino Unido y de su futura ojiva A21 Astraea. Según confirmó la semana pasada el Ministerio de Defensa británico, la estrategia pasa por ponerla a prueba sin detonarla, para poder integrarla cuanto antes en los misiles balísticos Trident II lanzados desde submarinos Vanguard.

“El Reino Unido se comprometió a sustituir nuestra cabeza nuclear soberana en el Parlamento en febrero de 2021”, señala el nuevo libro blanco del Ministerio de Defensa británico. “Utilizando desarrollos modernos e innovadores en ciencia, ingeniería, fabricación y producción en AWE [siglas en inglés de Establecimiento de Armas Atómicas], garantizaremos que el Reino Unido mantenga una disuasión eficaz durante el tiempo que sea necesario”.

Astraea

La historia de Reino Unido con las armas nucleares se remonta a los primeros compases de los años 40, cuando tenía vigente un primer programa para estudiar la aplicación de este tipo de bombas en el campo de batalla. Las primeras pruebas no tardaron y en los 50 ya ejecutaron los primeros test, habituales por aquel entonces. Así se convirtió en el tercer país del mundo en realizar una de estas pruebas después de Estados Unidos y la Unión Soviética.

De las 560 cabezas nucleares que llegó a tener en los años 70, ahora cuenta con menos de la mitad, 260, tras la primera ampliación desde la Guerra Fría decretada por el gobierno de Boris Johnson en 2021. Y es que para el Ministerio de Defensa británico es fundamental seguir ampliando la capacidad disuasoria de estas armas nucleares “desarrollando una ojiva de sustitución soberana del Reino Unido, al tiempo que mantenemos nuestro arsenal actual”.


Lanzamiento Trident II

Lockheed Martin

Omicrono

Se refiere a A21, un arma conocida anteriormente como Programa de Reemplazo de Cabezas Nucleares, y también llamada Astraea, como la diosa griega de la pureza y la justicia. De momento, apenas se conocen especificaciones o datos concretos sobre esta nueva ojiva nuclear, más allá de que irá cargada en vehículos de reentrada Mk 7. Estos están actualmente en desarrollo junto a la ojiva W93 por parte de EEUU, aunque están basados en diseños anteriores y se sumarán a la larga tradición de colaboración militar entre ambas administraciones.

Las cabezas nucleares actuales de EEUU, los dos tipos de W76 y la W88, no han sido repuestas desde la Guerra Fría y es un componente crucial de su estrategia de disuasión sujeto al desgaste del tiempo. De ahí el Programa de Modernización del W93, aprobado por el gobierno de Obama, que busca un menor peso de la ojiva, mayor alcance de ataque con misiles Trident II y una huella de objetivo más amplia.

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“Anclado en componentes nucleares previamente probados, el W93 incorporará tecnologías modernas para mejorar la seguridad y la flexibilidad para hacer frente a futuras amenazas”, señaló la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EEUU en su último informe anual sobre el Plan de Administración y Gestión de Arsenales. “El W93 no requerirá pruebas adicionales de explosivos nucleares para ser certificado”.

El láser Orion

En el caso del A21 si son necesarias las pruebas, pero se llevarán a cabo sin detonación, aunando diversas tecnologías que permitirán comprobar todas sus capacidades. Es un concepto que ya han utilizado otros países pero que, según el Ministerio de Defensa británico, nunca se ha realizado de manera tan exhaustiva gracias a distintas instalaciones de última generación.

Un operario en las instalaciones de Orion


Un operario en las instalaciones de Orion

British Crown

Omicrono

La más importante es el láser Orion, “una tecnología única y líder en el mundo para validar el arsenal de cabezas nucleares del Reino Unido”, explica el libro blanco. Es una herramienta utilizada por los científicos para “investigar la física de esas temperaturas y presiones extremas que se dan en una explosión nuclear para comprender mejor la seguridad, fiabilidad y rendimiento de las cabezas nucleares”.

Construida en 2006 en Aldemaston, a las afueras de Londres, esta instalación empezó a operar en 2010. Según su página web, tiene el tamaño de un estadio de fútbol y contiene un gran sistema láser de vidrio de neodimio que “proporciona algunos de los rayos láser más potentes jamás creados”.

Los láseres preparados para un disparo


Los láseres preparados para un disparo

British Crown

Omicrono

Para lograr su objetivo, combina 10 haces láser de “pulso largo”, de una milmillonésima de segundo de duración, con dos haces de “pulso corto” de 2 petavatios, concentrados en un área de apenas 2 mm. “Los dirigimos a una sala de blancos, donde realizamos experimentos en una cámara de cuatro metros de diámetro que funciona a alto vacío”. Su misión es ofrecer un conjunto completo de diagnósticos de plasma ópticos, de partículas y de rayos X, que permiten comprender las condiciones del plasma creadas por la interacción del láser.

Es una manera de recrear las condiciones y el efecto de una explosión nuclear, ya que puede reproducir las temperaturas, presiones y densidades extremas que se producen tras la detonación de una ojiva. Permite el estudio y comprensión de los fenómenos físicos que se producen en este entorno, no sólo con fines militares, sino también científicos.

Simulaciones por ordenador

Otro de los elementos fundamentales para el desarrollo de Astraea es EPURE, una instalación conjunta con Francia localizada en Valduc, cerca de Dijon. Allí se llevarán a cabo ensayos hidrodinámicos que utilizan rayos X para medir el comportamiento de los materiales a temperaturas y presiones extremas.

“Aunque el Reino Unido y Francia mantendrán su independencia operativa, la instalación se gestionará conjuntamente, y ambos países realizarán experimentos sofisticados que les permitirán modelizar el rendimiento y la seguridad de las armas nucleares sin realizar ensayos con explosivos nucleares“, añade el documento recientemente compartido por el Ministerio de Defensa británico.

Instalaciones de EPURE


Instalaciones de EPURE

CEA/DAM

Omicrono

Por último, el libro blanco también menciona la supercomputación, “una capacidad crucial, ya que permite realizar simulaciones que nos permiten desarrollar una ojiva segura y garantizada sin detonación”. En ello contribuirá directamente el superordenador Valiant, uno de los más potentes del Reino Unido, que se usará para “validar el diseño, el rendimiento y la fiabilidad de nuestra ojiva nuclear”.

En total, el esfuerzo económico del gobierno británico para renovar y modernizar su arsenal nuclear, incluyendo los nuevos submarinos de la clase Dreadnought previstos para mediados de la década de 2030, se cifra en más de 3.500 millones de euros.