Unos días antes de que los miembros de Monty Python se embarcaran rumbo a Túnez para comenzar el rodaje de ‘La vida de Brian’, Bernard Delfont decidió leerse el guion. Cegado por los datos de taquilla de ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’, que recaudó cinco millones de dólares con un presupuesto de apenas 400.000, el director ejecutivo de la discográfica EMI no había considerado necesario revisar ese documento hasta ese momento. Cuando lo hizo, sin embargo, decidió retirar inmediatamente la financiación a la película.

El origen de ‘La vida de Bria’n se remontaba, justamente, a la promoción de ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’. Cansado de que le preguntaran una y otra vez “¿Cuál será vuestra siguiente película?”, Eric Idle respondió: “Jesus Christ: Lust for Glory”, que en castellano vendría a ser “Jesucristo: ansias de Gloria”. El resto de los Monty Python encontró la idea interesante y, entre todos, comenzaron a darle forma. Se documentaron sobre el siglo I y alrededores, leyeron la Biblia con especial interés —Rollos del Mar muerto incluidos en el caso de Idle—, se retiraron a las Bahamas para escribir el guion y hasta Graham Chapman, con graves problemas de alcohólismo, decidió abandonar la bebida para enfrentarse al rodaje en la mejor de las condiciones.

Lo que nadie podía imaginar es que Bernard Delfont preferiría exponer a EMI a un costoso proceso judicial por incumplimiento de contrato que sufrir de nuevo las consecuencias de una polémica de corte religioso como la que vivieron The Beatles cuando Lennon declaró que los Fab Four eran más famosos que Jesucristo. De hecho, sería otro Beatle el que saldría en auxilio del grupo de cómicos. Enterado de que el rodaje corría peligro, George Harrison hipotecó su mansión, fundó una productora con su mánager comercial Denis O’Brien y sufragó los gastos de la película, que sería finalmente estrenada en 1979.

Casi medio siglo después, el guionista y escritor Javier Durán Tortonda acaba de publicar ‘¿Qué han hecho los Monty Phyton por nosotros?’ (Plataforma Editorial, 2024), un ensayo en el que disecciona la que califica como “una de las mejores comedias de la historia del cine” o, sin tantos circunloquios: ‘La vida de Brian’.

La escena del ex leproso que ha perdido su forma de vida porque Jesús, ese ‘maldito bienhechor’, le ha curado, por ejemplo, es una de las mejores premisas de un ‘sketch’ que he visto. Un milagro mal”

“Es una película que destaca por su libertad y maestría a la hora de coger la historia más conocida del mundo y convertirla en pura comedia. El punto de partida es una genialidad, pero además la película es una sucesión de gags brillantísimos al servicio de lo que quiere contar. La escena del exleproso que ha perdido su forma de vida porque Jesús, ese ‘maldito bienhechor’, le ha curado, por ejemplo, es una de las mejores premisas de un ‘sketch’ que he visto. Un milagro mal”, explica Durán, que destaca la inteligencia del grupo a la hora de desarrollar en la cinta una genial crítica de las religiones.

“Tiene líneas de guión muy brillantes que explican el populismo, el fanatismo y el mesianismo en una sola frase, como aquella que afirma: ‘Yo digo que eres el Mesías, y de eso entiendo, porque he seguido a varios’, o la escena de la sandalia que se deja atrás Brian y que acaba siendo objeto de veneración para sus seguidores que, como dijo John Cleese, es ‘la historia completa de la religión en dos minutos y medio’. También tiene el mayor ‘sujétame el cubata’ de la historia del cine, que no es otra que la parte de la nave espacial, una escena completamente innecesaria, cara, surrealista y, por eso, genial”. Por si no fuera suficiente, apunta Durán, los Monty Python “cogieron la crucifixión, un mito fundacional del cristianismo, y le dieron la vuelta para hacer un final en clave musical de Disney, que hoy en día ya se ha convertido en otro mito, pero de la comedia”.

Una cadena de milagros

Si rodar ”La vida de Brian’ fue un milagro, estrenarla no lo fue menos. Algunos países la censuraron y treinta y nueve ayuntamientos del Reino Unido prohibieron su exhibición, sin importar que algunos de ellos ni siquiera tuvieran sala de cine. Las razones esgrimidas por los detractores, algunos de los cuales no habían llegado a ver la película antes de prohibirla, fue que era una burla para la religión Católica y, cómo no, que con Mahoma no se habrían atrevido.

La película funciona a la perfección con la religión cristiana justamente porque tiene una iconografía y un protagonista muy potentes y reconocibles que son perfectos para una parodia”

“La película funciona a la perfección con la religión cristiana justamente porque tiene una iconografía y un protagonista muy potentes y reconocibles que son perfectos para una parodia. Como decía Terry Jones, ‘es una religión que ha convertido una forma de tortura en un icono’, y eso es carne de comedia. Además, la católica es la religión más extendida en el mundo, los referentes de la película son reconocibles en cualquier lugar e, indudablemente, eso ayudó a su gran éxito internacional”, explica Javier Durán, que también analiza en su libro si la cinta es herética, blasfema o, sencillamente, una comedia tremendamente inteligente.

Terry Jones afirmó que la película era ‘herética pero no blasfema’, porque no se burla de las creencias religiosas en absoluto. Eric Idle estaba de acuerdo con esa explicación, pero para John Cleese no era una herejía, porque la película simplemente se burla de la forma que la gente no entiende la enseñanza. En mi opinión, al no centrarse en la figura de Jesucristo, es difícil considerarla blasfema, sobre todo desde el punto de vista jurídico, afortunadamente para los Monty Python”, reflexiona Durán, para el que la película en realidad lo que hace es cuestionar dogmas: “cuestiona el concepto del mesianismo y seguir a ciegas ciertas doctrinas, por muy rocambolescas que sean, sin ninguna actitud crítica. Si eso va contra el catolicismo, entonces creo que el problema es del catolicismo”.

A pesar de las cuatro décadas transcurridas desde su estreno, ‘La vida de Brian’ continúa fascinando a los espectadores, tanto a los que ya la conocen como a los que se acercan a ella por primera vez. “Por supuesto que hay algunos diálogos y situaciones que seguramente no se harían igual hoy en día porque la sociedad ha evolucionado en ciertos temas, pero la película ha envejecido muy bien”, comenta Durán, que augura que esta buena aceptación se mantendrá en el futuro. “Lo bueno que tiene hacer una parodia de una religión y de ‘la historia más grande jamás contada’ es que son referentes que hemos mamado desde pequeños y que van a seguir funcionando mientras esa religión siga manteniendo su status social. En ese sentido, el catolicismo es una mina de oro para los cómicos… y para sus abogados defensores”, bromea Durán, que demuestra en su libro cómo esa histórica polémica que acusa a la cinta de irreverente, se ha resuelto en beneficio de Monty Python: desde hace unos años, las televisiones y las distribuidoras de cine han incluido’La vida de Brian’ en la programación de películas de Semana Santa junto a ‘Ben-Hur’, ‘La túnica sagrada’ o ‘Rey de Reyes’. ¡Aleluya!