La pérdida de empleo en la industria que se ha puesto de manifiesto en las últimas estadísticas despierta preocupación sobre la evolución de un sector que, tradicionalmente, ha traído estabilidad y mejores salarios al mercado laboral.

Los empresarios avisan de una desaceleración mayor después del verano y algunos indicadores adelantados anticipan una recesión en la industria en el segundo semestre. Ni la actividad industrial ni su empleo han recuperado aún los niveles previos a la pandemia.

Sin embargo, el Gobierno relaciona la caída de la ocupación industrial con un trasvase de puestos de trabajo al sector servicios: Economía estima que se han desplazado 150.000 empleos en los tres últimos años por la externalización de tareas relacionadas con la digitalización y la I+D. Además, el Ministerio de Nadia Calviño valora el peso creciente de la producción industrial en el PIB (que ha vuelto a niveles de 2008) así como su mayor productividad: se trabajan menos horas pero son más productivas, señalan fuentes de Economía.

El sector industrial ha perdido 50.500 empleos en un año pero su peso en la economía ha vuelto al 16% que tenía en 2008




Menos empleo

Los datos de la encuesta de población activa (EPA) correspondientes al segundo trimestre de 2023 desvelan la pérdida de 50.500 ocupados en la industria en un año (64.500 ocupados menos si se compara con el primer trimestre del año) en un contexto en el que, sin embargo, el empleo del conjunto de la economía no solo no ha caído, sino que ha crecido en 588.700 personas en los doce últimos meses.

Economía estima que en los tres últimos años se han trasvasado 150.000 empleos de las fábricas al sector servicios por la externalización de tareas


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Las alertas se han encendido entre los empresarios. “Las previsiones vislumbran una cierta desaceleración de la economía española que se hará más patente tras el verano, debido a las tensiones geopolíticas, el impacto de la política monetaria restrictiva y la inflación en el consumo y la inversión de familias y empresas españolas, y al aumento de los costes empresariales, que puede afectar al empleo, como ya se está vislumbrando en la industria”, ha avisado la patronal CEOE.

Las cifras también reflejan un menor nivel de empleo en la industria respecto al momento previo a la pandemia: los 2,726 millones de ocupados en la industria en el segundo trimestre de 2023 que arroja la EPA son 37.600 menos de los que había a finales de 2019.

La caída reiterada de la cartera de pedidos anticipa que el sector industrial caerá en recesión en el segundo semestre


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El índice de producción industrial, por su parte, anota una caída anual del 3% en el mes de junio y el indicador de actividad PMI muestra que la cartera de pedidos volvió a caer en julio y que lo hizo de forma intensa.

“El deterioro del sector manufacturero español avanza a paso firme, sin pánico. Aún así, es una recesión, ya que la producción está cayendo y están llegando menos pedidos nuevos. Vemos una mayor probabilidad de que el sector experimente una recesión leve en la segunda mitad del año”, afirma el economista jefe de Hamburg Commercial Bank, entidad que patrocina el indicador PMI. “Puede ser un poco de consuelo que la caída de la actividad sea mucho más pronunciada en otras partes de la eurozona, como lo demuestran los últimos comunicados de prensa”, añade este economista, Cyrus de la Rica.

Mayor productividad

La pérdida de 50.500 ocupados en la industria en un año coincide con un estancamiento (no, una caída) en el volumen de la producción manufacturera desde el segundo trimestre de 2022. En comparación con finales de 2019, sin embargo, la caída del volumen de producción industrial es del 4,2%.

La industria aporta el 18% de la economía en Cataluña. El peso supera el 20% en Navarra, País Vasco, Asturias y Aragón


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No obstante, las estadísticas muestran que, si bien la industria está perdiendo empleo, está ganando en productividad. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la productividad en la industria manufacturera (producción por hora trabajada) ha crecido el 2,8% desde finales de 2019, muy por encima del avance del 0,1% anotado en el conjunto de las actividades. 

Desde el punto de vista de Economía, esta ganancia de productividad tiene que ver con una “especialización productiva”. En el ministerio de Nadia Calviño se observa que la digitalización se ha acelerado en el sector industrial, trasladando puestos de trabajo propios del sector manufacturero a servicios vinculados con tecnologías de la información, I+D+i, consultoría tecnológica, programación, etc. Según esto, las empresas industriales estarían optando por subcontratar determinados servicios (vinculados con la digitalización) en lugar de internalizarlos. Economía estima que en los tres últimos años se han trasladado unos 150.000 empleos del sector industrial a servicios vinculados con la digitalización. Bajo este argumento, el Gobierno relativiza la pérdida de 37.600 empleos que ha encajado la industria desde finales de 2019.

Además, los datos muestran que el empleo está creciendo en las ramas industriales más productivas (como la farmacéutica, la de bienes de equipo o la de alimentación) mientras que retroce en la de madera, papel y artes gráficas, en la textil o en la de fabricación de muebles.

Más peso sobre el PIB

Existe otro aspecto positivo en el diagnostico actual de la industria: su peso sobre el total del producto interior bruto (PIB), que apenas alcanzaba el 14,3% a finales de 2019 -antes de la crisis sanitaria- ha ido engordando hasta llegar al 16% a finales de 2022. Este peso se ha desinflado ligeramente, hasta el 15,6% del PIB en el primer semestre de 2023, si bien sigue siendo más elevado que el que existía antes de la pandemia (14,3%) y alcanza niveles de 2008, antes del estallido de la crisis del ladrillo.

El empleo industrial crece en las ramas de farmacia y bienes de equipo y cae en las de madera y textil


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Lejos de malos augurios, fuentes del Ministerio de Economía ven en esta evolución un claro “proceso de reindustralización” que está tomando impulso con ayuda de los fondos europeos Next Generation EU. Falta por ver si el ligero declive del peso de la industria en el primer semestre de 2023 (desde el 16% de 2022 al 15,6%) inaugura una nueva tendencia a la baja o es solo un bache estacional.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, aboga por que la industria recupere el peso del 20% que esta actividad tenía entre 1995 y 1997 y que recomienda la Unión Europea. En Catalunya, la industria representa el 18% de su PIB (con datos de la Contabilidad Regional correspondiente a 2021). Este porcentaje llega al 28,4% en Navarra, al 23% en el País Vasco, al 21,1% en Asturias o al 20,3% en Aragón. El peso de la industria sobre el PIB también se sitúa por encima de la media estatal en Galicia (17,6%), Valencia (17,4%) y Murcia (17,1%). En Castilla y León, la industria apenas alcanza el 4,9% de su PIB. También es escaso en las comunidades turísticas de Canarias y de Baleares, donde la industria apenas representa el 7,1% y el 6,6% de su actividad total.