Un país obligado a entenderse

Hace ya cuatro o cinco años, mi marido y yo viajamos a Suiza. Cada año intentamos hacer una escapada los dos solos, sin niños. Una excusa perfecta para viajar, conocer lugares nuevos y, de paso, dedicarnos ese tiempo que la rutina no siempre nos permite. La elección de Suiza no fue casual. Tenemos la suerte de contar con familia viviendo allí desde hace años y llevaban tiempo insistiendo en que fuéramos a conocer cómo y dónde vivían.

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