Castrillón pretende evitar un «tarifazo» en el agua repercutiendo al presupuesto los incrementos en al recibo que exige la concesionaria

El debate sobre el servicio de agua potable en Castrillón ha vuelto a encenderse tras desvelar en el Pleno del miércoles la portavoz de Izquierda Unida, Yasmina Triguero, varias reclamaciones registradas por la empresa concesionaria, Aqualia. Desde el Ayuntamiento confirmaron este jueves que ya se ha aprobado una auditoría externa para fiscalizar el contrato con la empresa, que exige al Consistorio el pago de unos 450.000 euros –que podrían superar los 600.000– y una subida en la tarifa de cerca del 4 por ciento, una pretensión que se suma al incremento del 3,6 por ciento en las tasas de agua y alcantarillado aprobado esa misma sesión para ajustarse al IPC. La intención del gobierno local es «absorber» parte de esos montantes con fondos propios para evitar un «tarifazo» a los vecinos.

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