La juez Tardón reclamará al nº2 del delegado en Ceuta todas las alertas previas a la invasión tras revelarle Vivas «los detalles»

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, narró en la Audiencia Nacional —»con todos los detalles», como le pidió la juez María Tardón— las alertas que trasladó al Gobierno central en los días previos a la invasión de Ceuta.

Vivas puso especial énfasis en los últimos días, desde el pasado 28 de julio hasta los días 30 y 31, cuando se produjo el asalto masivo a la ciudad autónoma de «más de 90.000 inmigrantes ilegales», según sus propias palabras ante la magistrada.

Tardón está especialmente interesada, según las fuentes consultadas, en recomponer fielmente todo el flujo de posibles avisos, alertas, llamadas e intercambios de información entre las autoridades locales y del Gobierno central en aquellos días posteriores a la sentencia del Tribunal Supremo.

El 8 de julio se comunicó el fallo que dejaba sin efecto las «devoluciones en caliente» para quienes entren en la ciudad autónoma por mar.

El incremento «exponencial» de las llegadas a nado fue reportado por Vivas al entonces delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano que, según su propio testimonio, pidió «refuerzos» al Ministerio del Interior.

Pero la clave está en el testimonio del dimitido jefe de Gabinete de Triano, Gonzalo Sanz, quien recibió una alerta del CNI del «probable» asalto masivo que se estaba convocando para el día 30 de julio en las redes sociales marroquíes y se la reportó a su jefe.

La juez Tardón le reclamará este jueves a Sanz, que declara como testigo —es decir, obligado a decir la verdad— en la Audiencia Nacional, que entre en el detalle de cada una de sus comunicaciones de esos días.

Según el entorno del presidente Vivas, y a la vista de las dimisiones tanto del exjefe de Gabinete como del ya exdelegado del Gobierno, lo esperable es que el testimonio de Sanz suponga un paso clave en la instrucción.

Desmentido y retos

El equipo del presidente ceutí seguirá con interés la declaración, y espera que le «cambie el panorama» al Ejecutivo de Pedro Sánchez, quien trató de desmentir al presidente ceutí en su rueda de prensa de este miércoles junto a Emmanuel Macron.

Vivas corroboró ante la magistrada Tardón que, durante la semana previa al asalto, trató de ponerse en contacto una decena de veces con el presidente del Gobierno, quien no le atendió personalmente al teléfono «hasta el mismo día de la invasión», varias horas después de que la frontera se hubiese desbordado, «alrededor de las 18:00 horas».

Sin embargo, Sánchez negó la versión de Vivas, que había explicado que trató de contactar «hasta en diez ocasiones» con el presidente, y señaló que la comunicación entre Moncloa y el Gobierno ceutí fue fluida y «constante».

Es más, fuentes de Presidencia sostienen que tienen «cero constancia» de esa decena de llamadas. E incluso van más allá advirtiendo de que en el complejo de Moncloa quedan «registros telefónicos», alertando al presidente ceutí de que está «jugando a un juego muy peligroso».

Pero Vivas no se arredra. Asegura haber sido «totalmente honesto» ante la juez y se comprometió este miércoles a entregarle a Tardón un dosier con el registro de llamadas —con especial atención a las que el dirigente denominó en la Audiencia Nacional «infructuosas»— y de sus contactos durante los días previos a la entrada migratoria masiva.

Durante su declaración como testigo, el presidente ceutí también subrayó que alertó a cuatro ministros —Fernando Grande-Marlaska, Interior; Margarita Robles, Defensa; José Manuel Albares, Exteriores; y Ángel Víctor Torres, Política Territorial— de la «situación límite» que vivía la ciudad días antes de la invasión.

Sin embargo, según dijo, todos ellos, al igual que el jefe de gabinete de Sánchez, minimizaron la situación y la redujeron a una «crisis migratoria y humanitaria».

Vivas, antes y ahora, lo tiene claro: fue una invasión, provocada por Rabat «por acción o por omisión». Es más, ante la juez, calificó a Marruecos de «amenaza directa» para la integridad territorial española.

La alerta del CNI

El pasado 11 de septiembre, Sanz anunció que dejaba su cargo. Y lo hacía entre críticas a quien hasta ese momento era su jefe, Pérez Triano.

Este jueves, el testimonio del dimitido exjefe de Gabinete del ya exdelegado del Gobierno es clave para las diligencias de la juez. En su auto, Tardón apreció indicios de delitos contra la paz o la independencia del Estado, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, homicidios y lesiones imprudentes y una posible organización criminal.

Al dejar su cargo, el exjefe de gabinete aseguró que sí informó a su superior de la preocupación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por una posible entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, como así acabó sucediendo.

Sin embargo, previamente, en una rueda de prensa, Pérez Triano había negado que su subordinado le hubiese trasladado «ninguna alerta del CNI». Y Moncloa trató de minimizar la importancia de las versiones opuestas acusando a Sanz de desavenencias personales con su jefe.

Ahora bien, el delegado del Gobierno acabó dimitiendo el pasado lunes y reconoció que sí había dado avisos a Interior y pedido refuerzos una semana antes de la entrada masiva en Ceuta, un dato que había omitido hasta entonces.

No es descartable, por tanto, que Pérez Triano también acabe declarando ante la juez Tardón. Quizá, incluso, como investigado.

La dimisión de Gonzalo Sanz como jefe de gabinete se produjo solo dos días después de que el Gobierno desclasificase documentación sobre el conocimiento, por parte de los servicios secretos y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sobre la invasión de Ceuta.

Entre estos archivos, figuraba una conversación de WhatsApp entre un miembro del CNI y Sanz. El primero alertaba al segundo de que dos grupos de Facebook, que aglutinaban un total de 180.000 personas, instaban a entrar en Ceuta saltando la valla fronteriza.

En ese mismo chat, constaba una llamada de 11 minutos entre este espía y el todavía número dos de Pérez Triano.

No obstante, este último, en la polémica rueda de prensa en la que se negó a dimitir, aseguró que desconocía tanto el aviso como el contenido de dicha conversación. Sanz acabaría dejando el cargo al día siguiente y, ya este lunes, haría lo propio el delegado del Gobierno en Ceuta.

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