A menos de una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ha pasado del 37% al 39% de las intenciones de voto, casi cinco puntos más que Flávio Bolsonaro. Para el diario carioca O Globo, la última encuesta de Quaest revela un efecto positivo de las últimas medidas del Gobierno del Partido de los Trajadores (PT) y sus aliados de centro, entre ellos el reajuste en el programa social Bolsa Família, la distribución de bolígrafos adelgazantes en el Sistema Único de Salud (SUS), y la prohibición de las apuestas electrónicas. Sin embargo, la contienda sigue abierta y una situación casi de empate de cara al 25 de octubre. Tanto Lula como el hijo de Jair Bolsonaro saben de antemano que necesitan la adhesión de los indecisos, y en esta puja otro factor puede ser decisivo: el comportamiento del electorado católico y evangélico en las urnas.
Las elecciones encuentran a parte de las feligresías en bandos diferentes. Un sector importante del electorado evangélico votaba al PT mientras gobernó Lula entre 2003 y 2011. La irrupción del bolsonarismo, al grito de «Dios, patria, familia y libertad», y con el propio excapitán del Ejército bautizándose en aguas del río Jordán, en 2016, incorporó a un sector de esas iglesias, en especial las pentecostales, al espacio de la ultraderecha. Eso supuso con los años un cambio de las afinidades electorales en millones de brasileños. Se estima que el 30% de la población se identifica con los obispos que proclaman el evangelio de la prosperidad material. Medio siglo atrás eran el 5%. Su crecimiento del 543% solo en las últimas tres décadas fue en perjuicio de la Iglesia Católica, que en la actualidad representa al 56,7% de los habitantes del gigante sudamericano.
Esta línea divisoria tiene su impacto en la campaña electoral. Nuestra Señora Aparecida, en cuyo santuario paulista inició el papa Francisco su recorrido por el mundo, en 2013, se ha convertido por estas horas en objeto de disputa. Días atrás, una periodista de GloboNews, Maria Cristina Fernandes, aseguró que Bolsonaro, impulsado por su base electoral, promovería una ley para quitarle a la condición de patrona de Brasil. «Meterse con Nuestra Señora Aparecida no es aceptable«, llegó a decir Lula. El revuelo fue inmediato y obligó a numerosos desmentidos, inclusive de la fuente propagadora. El candidato del Partido Liberal quiso ir más lejos e involucrar a sectores del Gobierno en las fake news. No contento, Bolsonaro acusó a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) de colaborar con el PT en la presunta maniobra. «La CNBB no produjo, autorizó ni participó en la elaboración o difusión de información falsa relacionada con el actual proceso electoral», respondieron los obispos. «La mentira no se combate con otra mentira». Más allá del enojo del hijo del expresidente existe un hecho incontrastable: los prelados se sienten más cerca de las políticas sociales de Lula, un católico confesional. «Al atacar a la CNBB, Flávio Bolsonaro renuncia a ganarse el voto de los católicos indecisos«, señaló Rodrigo Toniol, un profesor de antropología de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en el diario Folha.
«Brasil pertenece a Jesús»
El tema llegó también al Tribunal Superior Electoral (TSE). Uno de sus jueces, Kassio Nunes Marques, prepara una respuesta a la decisión del ministro Tribunal Supremo Federal (STF) Flávio Dino, de autorizar publicaciones en redes sociales sobre la noticia falsa. Pero la controversia no terminó allí. El obispo Roberto Francisco Ferreira Paz, de la diócesis de Campos en el estado de Río de Janeiro, exigió a Bolsonaro que aclare «con urgencia» el alcance de su decisión de «decretar que Brasil le pertenece al Señor Jesucristo» como primer acto de Gobierno. «¿Qué puede significar esto para la libertad religiosa y para los religiosos no cristianos? ¿Habrá privilegios para los cristianos?«, se preguntó, en alusión a las iglesias que respaldan su candidatura. «Son cuestiones que quedan en el aire. La libertad religiosa y de creencias es uno de los principios de la Constitución brasileña y concierne a todas las religiones. Si a alguien no se le respeta en su religión, a nadie más se le respetará». Ferreira Paz recordó que presidentes de otros países ya han adoptado conductas similares, y citó en particular al Chile de Augusto Pinochet. Para el prelado el anuncio de Flávio Bolsonaro tiene un trasfondo inequívoco: «La doctrina que surgió del fundamentalismo religioso pentecostal radical de Estados Unidos predica la hegemonía del cristianismo evangélico y busca dominar la política». Y concluyó: «Si (Bolsonaro) es cristiano, puede hacer una declaración de fe. Pero no puede anunciar un acto que atente contra la laicidad del Estado brasileño».
El PT elaboró un folleto con pautas para que sus militantes convenzan a los indecisos de que apoyen la reelección presidencial. Como parte de la «conversación perfecta», invita a hablar sobre religión, sin mencionar el episodio de la patrona de Brasil. De acuerdo con el diario paulista Estado, en sus 19 páginas de «lenguaje didáctico», la guía califica de «mentira del adversario» las afirmaciones que circulan en las redes sobre el ateísmo de Lula. «Es católico y siempre se ha guiado por los valores cristianos del amor al prójimo y el cuidado de quienes más lo necesitan». Se recuerda que durante su Gobierno se promulgó la Ley de Libertad Religiosa, que permite que todas las iglesias y comunidades de fe funcionen en paz sin intromisión estatal. «Hoy en día, el ataque a cualquier lugar sagrado o de culto es un delito severamente castigado. ¡La verdadera libertad religiosa es garantizar que todos puedan expresar su fe con respeto y sin manipulación política!».
La disputa no es doctrinaria. El reciente sondeo de Quaest muestra que Lula subió del 43% al 48% entre los católicos y del 23% al 27% en el segmento evangélico. Bolsonaro, en tanto, bajó del 49% al 46% entre los evangélicos y osciló del 27% al 29% en el electorado católico. A la luz de los últimos hechos, Eurasia Group le asignó al candidato del PT un 55% de probabilidad de imponerse en la segunda vuelta prevista para el 25 de octubre.
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